Qué hubiera pasado si...

"Úbeda renacentista", "El Renacimiento del Sur", "Úbeda, Ciudad del Renacimiento"... Éstos son algunos de los términos con los que se vende la ciudad de los cerros.
Sin embargo, siempre nos olvidamos de la importante aportación medieval -patente en su irregular trama urbana delimitada por murallas así como en algunas construcciones-, e incluso en otras épocas de crisis como el Barroco -que supondría la total transformación del interior de los templos o potenciarían la creación de populares imágenes religiosas en las calles, configurando una "ciudad conventual"-.
Si estas dos épocas tan importantes en la Historia del Arte como son el Medievo y el Barroco son olvidadas o, digamoslo mejor, infravaloradas... qué escaso mérito se le otorgará al siglo XIX!!!
En muchas de las guías y folletos turísticos de la ciudad se resume esta centuria con un par de líneas, indicándose que fue una época de languidez, donde se cerraron y arruinaron multitud de conventos e iglesias, y se demolieron sus murallas. Bueno, el siglo XIX fue algo más que eso, pues supone la configuración de la ciudad actual, creándose zonas de paseo, construyéndose un gran número de viviendas particulares, marcando los inicios de la expansión urbana, etc.
Sería muy tedioso hablar aquí de todo lo que supone esta centuria en la ciudad, pero voy a poner un ejemplo muy preclaro aplicado a un edificio monumental clave en la ciudad: Santa María de los Reales Alcázares.
En el siglo XIX se urbaniza el LLano del Salvador o de Santa María, y se convierte en el Paseo de las Delicias de la Princesa (en honor a Isabel II). A final del siglo se reforma la fachada de la iglesia mayor, construyéndose las espadañas -que sustituirían al primitivo campanario, arruinado por estos años- y se construye unas fingidas ventanas neogóticas (si bien el proyecto original del arquitecto Felipe Vara proponía crear un diseño neobarroco, más armónico con el resto de la fachada).
Como creo que una imagen vale más que mil palabras, os dejo aquí tres imágenes que supondrá un resumen de más de tres mil palabras. Creo que es un buen resumen sobre "qué hubiera pasado si... el siglo XIX no hubiera dejado su huella en la ciudad de los cerros".
Espero que os gusten!









PD: dedicado esta entrada del blog a Juan Ángel López Barrionuevo, que tanto empeño e interés pone en la iglesia mayor de la ciudad, como así lo demuestra su blog.

La caja de los truenos

Si bien no muy conocida, la Colonia de San Rafael es una de las tres urbanizaciones que se llevan a cabo en Úbeda en torno a los años 60, junto con la Barriada de San Pedro y la de San José, y supone uno de los grandes intentos de expansión urbana del siglo XX (alrededor de las cuales se produjo el gran desarrollo urbanístico de los últimos treinta años).
La Colonia de San Rafael, popularmente conocida como "los chalets de los médicos", esta compuesta por una serie de viviendas unifamiliares, con una pequeña zona verde delimitada con una calada verja de hormigón. Son casas cúbicas, de dos plantas, con ladrillo visto y mosaicos en tonos verdes para las zonas de la portada, con cimientos de piedra labrada y dejándose el resto estucado.
Desde la creación de esta barriada hasta la actualidad, son muchas las intervenciones efectuadas en los inmuebles pero, en mayor o menos medida, han mantenido la traza y el aspecto original de estas viviendas (lógicamente, su interior ha sido adaptado según la necesidad de sus dueños).



Y esto fue así hasta que, hace aproximadamente una década, una de las viviendas fue modificada por completo sin que nadie pusiera objeciones. Su prístina apariencia original fue recubierta totalmente de ladrillo, anexionando nuevos espacios, y perdiéndose para siempre la uniformidad de la barriada. Esto supuso abrir la caja de los truenos, pues a partir de aquí se creaba un precedente para modificar la apariencia de este lugar...
Sin embargo, prácticamente ninguna de las casas fue modificada, en parte porque mucha de la gente de este vecindario era gente mayor, que llevaba viviendo en este lugar prácticamente desde la construcción del barrio y no sentían la necesidad apremiante de gastar los ahorros de su vida en hacer grandes reformas, pues con mínimos arreglos se aseguraba el correcto mantenimiento de sus casas.



Sin embargo, los años pasan, y los vecinos originales van siendo sustituidos por nuevas familias. Y lógicamente, con ello se procede al inexorable cambio de las estructuras. Sin embargo, estas reformas no siempre son acertadas. Ya la mencionada vivienda forrada de ladrillo marrón supone un fuerte contraste con el resto de la zona, pero la última reforma que se está acometiendo en una de las viviendas supone igualmente un atentado para este barrio (forrándose con mármoles blancos y delimitándose con empalizadas de madera).



Progresivamente se pierde así la identidad de un barrio residencial, considerado como tal en el último PGOU de la ciudad.
Con todo, concluyo esta entrada hablando de qué es lo que verdaderamente se debe proteger o considerar patrimonial. No sólamente los grandes monumentos son ese patrimonio a conservar, sino que también habría que proteger estas pequeñas zonas residenciales, pues guardar la identidad de zonas residenciales supone preservar la identidad de nuestras ciudades.

puedes oir sus quejas?

Hace tiempo que se veía venir, se había observado y se había denunciado, pero apenas se pusieron los medios para evitar el desastre (lo más, acordonar la zona y escudarse en la carestía de fondos económicos como consecuencia de la renombrada crisis económica).
Finalmente ha pasado. Uno de los costados de nichos del cementerio, concretamente de la parte más antigua del camposanto de San Ginés, se ha venido estrepitosamente al suelo como consecuencia de las intensivas últimas lluvias que venimos padeciendo, perdiéndose para ello muchas de las tumbas de los párvulos de fines del siglo XIX y principios del XX...
Ahora vienen las quejas y los lamentos, y los políticos echándose las culpas de unos a otros (como siempre).
Sin embargo, los difuntos no pueden quejarse... o sí lo hacen? desde el fondo del muro del cementerio encontramos esta imagen que nos recuerda nuestro triste final y que, desde sus cuencas vacías, nos miran profundamente con carácter acusador pidiendo un poco de respeto y no caer en el profundo olvido de la desidia...


Esas pequeñas casitas olvidadas

Hay diseminadas por Úbeda un montón de casas construidas entre 1870-1930 que son una auténtica maravilla y expresión de un periodo concreto de la historia de la ciudad, en donde la burguesía emergente intentaba emular a otras ciudades más pudientes...
Sin embargo, hoy en día muchas de estas casas palidecen y, olvidadas, van arruinándose poco a poco. Para muestra, un botón.
No obstante-para bien o para mal- tenemos muchos de estos botones en la ciudad...


El último aviso

Piedra a piedra, la iglesia de San Lorenzo sigue desmoronándose. No es nada nuevo. Se llega advirtiendo de este peligro durante años, pero esto es como el cuento del lobo... cuando sea de verdad, todos nos acordaremos de los cientos de avisos y amenazas de derrumbe.
San Lorenzo se cae. Irremediablemente. En los últimos días el Ayuntamiento está procediendo a consolidar la muralla que sirve de soporte a la centenaria iglesia, pero nada sirve si no se lleva a cabo un importante proceso de consolidación y restauración en su fábrica (hablo de restauración, no de reinvención "pastiche-neomudejar" tipo Santa María). Sería necesario reparar su tejado, sanear sus paredes, recuperar sus revestimientos barrocos de yeso, entre otras muchas intervenciones y, sobre todo, darle uso. Un uso cultural, educativo, expositivo, respetuoso con el templo y el lugar donde se emplaza.
La última noticia del templo es la caída de las piedras de su muro perimetral, que oculta el parvis o zona de respeto a modo de plaza delante de la puerta del templo que antaño funcionaría como cementerio parroquial. Al menos esto ha servido para poder ver mejor la puerta de los pies del templo, cegada desde muchos años atrás, imposible de ver generalmente. Si algún día se reparase, lo suyo sería consolidar este perímetro y disponer aquí una reja para poder ver este lugar... aunque conociendo como somos en Úbeda, seguro que finalmente acabaría siendo un vertedero más lleno de botellas y basuras.
De cualquier modo, es el momento oportuno de llevar a cabo la restauración del templo. Ahora sí, es necesario que se agilicen trámites y nos pongamos manos a la obra.
El tiempo pasa, San Lorenzo no espera!!!

La lenta agonía de San Pedro

Ubicada en pleno centro histórico de Úbeda, la antigua iglesia de San Pedro es uno de los ejemplos más interesantes de la arquitectura tardorrománica en Andalucía, con reformas posteriores de época renacentista y barroca.
Suprimida su parroquia y agregada a la de Santa María, su destino parece ir aparejada a la de la antigua Colegiata, funcionando como auxiliar de ésta. Mientras las obras de restauración de Santa María se llevan a cabo -de forma interminable-, la iglesia de San Pedro seguía manteniendo vivo el culto, acogiendo a la feligresía de la mitad del casco histórico (parroquias de Santa María, San Pedro, Santo Domingo y San Lorenzo).

Perdido el culto temporalmente tras la marcha de un padre salesiano, en la actualidad existe un culto dominical en la centenaria iglesia. Sin embargo, el estado en que su fábrica se encuentra no es la más idónea, y en ella se hacen patente los estragos del tiempo: mientras todos hablan de la eterna restauración de Santa María, y de los ilusionantes proyectos para Santo Domingo y San Lorenzo, la iglesia de San Pedro está muda, viendo como sus tejados sufren las goteras y sus paredes se van desmoronando progresivamente.


Al menos, mientras hay vida hay esperanza. Mientras la iglesia funciona como auxiliar de la antigua Colegiata, sigue abierta. ¿qué pasará después, cuando se abra Santa María? Tendremos que ver otro edificio cerrado, sin ningún uso, esperando a que se caiga? al menos, así acompañará en ánimo al cercano Palacio de los Orozco (el cual lentamente parece caer del olvido y se está restaurando por fin...)
En fin, tocará esperar para ver resultados. Mientras tanto, la iglesia de San Pedro hace honor a su titular y sus paredes lloran mares de lágrimas esperando su completa rehabilitación.




PD: las fotos fueron realizadas antes de las intensas lluvias de estas últimas Navidades. ¿Cómo se encontrará el templo hoy en día?

Ya tiene uso

El refugio de la Guerra Civil, descubierto durante la intervención en la calle Mesones y Claro Alto de San Isidoro por fin tiene uso!!! Y ha sido mucho antes de lo que se esperaba!!!
Concretamente, funciona como basurero. Ya son algunos de los vecinos los que comienzan a echar allí sus bolsas de basura a la espera de que se instalen unos contenedores de un diseño más normalizado. Enhorabuena al Ayuntamiento!!! Y encima ha salido baratito!!!
Seguramente, en cuanto llegue la Semana Santa, se echará una buena capa de hormigón para que pasen sin problema las cofradías que tienen su sede canónica en San Isidoro, y nos olvidaremos para siempre -de nuevo- del refugio...
En fin, tiempo al tiempo!!!


El expolio silencioso

No es nada nuevo saber del gran patrimonio que tenía Úbeda antiguamente, y ver como éste se ha ido diezmando con el paso del tiempo como consecuencia de diferentes acontecimientos históricos, la mala gestión de los políticos y la desidia de los ubetenses.

A pesar de que esto no es novedad, no deja de enervarme el comprobar las barbaridades que se hacen en la ciudad, y más en los últimos años (sorprendentemente incluso, muchos más desde la declaración de la UNESCO de la que tanto nos gusta alardear).
Podría comprender que ésto se hiciera en otras épocas donde existiera una menor conciencia o conocimiento del valor del patrimonio, pero es durante los últimos años donde esto se ha superado -en teoría- cuando más expolios se producen por el simple hecho de que algún particular le guste lucir en el patio de su casa un determinado escudo de piedra o una antigua verja de hierro... sólo por el puro egoismo, que promueve la rapiña en muchos de nuestros edificios históricos.

En fin. No quiero hablar excesivamente del problema en sí (por todos conocido), sino simplemente reflexionar sobre una imagen que he encontrado hoy de las ruinas del antiguo Convento de la Merced.
Si bastante mal ha tratado la Historia a esta antigua fundación mercedaria, las piedras que subsisten no parecen tener mejor destino. En vez de fomentar unos estudios arqueológicos para poner en valor y saber más como era este convento, los restos que se conservan languidecen sin que nadie haga algo. De hecho, la pared y los restos del arco de acceso que aún se conserva, cada vez 'se conservan menos' (valga la redundancia).

Para muestra la imagen a la que me refería. Hace un par de años, el historiador local Juan Gabriel Barranco nos hablaba del escudo mercedario que aún se conservaba en la enjuta del arco. Poco tiempo después, curiosamente, la puerta del convento mercedario se mantiene igual pero le falta el escudo heráldico.
Sin duda, en este caso, saber el valor de determinadas piezas fomenta su desaparición.
Para esto, casi mejor vivir en la ignorancia!!!

Feliz Navidad y Buen Año 2010

Siguiendo la costumbre de otros blogs, webs, y cientos de mails, aprovecho para felicitaros a todos, y deseando que todo lo bueno del año que acaba sea lo malo del que viene.
FELIZ NAVIDAD!!

El Palacio de los Orozco

Por su ubicación privilegiada y disposición aislada, uno de los edificios más interesantes de Úbeda es el Palacio de los Orozco en la Plaza de San Pedro, el cual constituye uno de los escenarios en que se desarrolla la acción de la novela Beatus Ille (1986), de Antonio Muñoz Molina.
A pesar de que aparece reflejado en la mayoría de las guías turísticas de la ciudad, son pocos los estudios llevados a cabo sobre el Palacio de los Orozco, antaño conocida como Casa de los Marqueses de Cúllar. Se trata de un raro ejemplar de arquitectura burguesa decimonónica, por desgracia en muy mal estado de conservación pues, como todos sabemos, su fachada sufre un proceso de desmoronamiento como consecuencia de varias patologías, especialmente de humedades. Esto se incrementa por el hecho de que desde hace varios años nadie vive en la casona, no llevándose a cabo las reparaciones necesarias para asegurar su perfecto mantenimiento.
La vivienda se construiría en el último cuarto del siglo XIX, hacia 1889 según revela el cancel de la puerta. Sin embargo, el inmueble sufriría una serie de reformas en 1914 que afectarían especialmente a su fachada y espacio de cocheras, como así lo revelan las actas capitulares de este año: «Ornato= Dada cuenta de una instancia suscrita por la Excma. Sra. Marquesa Vda. de Cullar de Baza de esta vecindad interesando permiso para reedificar y decorar la parte de fachada correspondiente á las Cocheras de la Casa de su propiedad sita en la Plaza de San Pedro, con vuelta á la Calle Postigo; se acordó acceder á lo solicitado».

En su fachada se aprecia la influencia de modelos extranjeros, aunque se desconoce quién ejecutaría dichas obras (se presupone la participación de arquitectos de origen holandés así como la importación de piezas desde el extranjero, según relatan los dueños del inmueble). Realizada en ladrillo, con decoración de estuco y empleo de mármol para las balaustradas, en esta fachada encontramos elementos propios del Art Nouveau francés y belga, como son los motivos decorativos florales o el gusto por la forma curvilínea.
La fachada presenta dos cuerpos de desigual tamaño sobre un basamento y un remate a modo de ático, predominando por su simetría al generar tres calles verticales (la central más ancha que las laterales), separadas mediante pilastras con fuste ligeramente almohadillado -alternando el orden toscano y jónico, siguiendo cánones clásicos- que sustentan sus correspondientes entablamentos (complementado con dentellones en el nivel superior).
El primer cuerpo presenta un paramento almohadillado buscando el claroscuro mediante la disposición de bandas horizontales rehundidas. Está presidido por la puerta de acceso, un arco carpanel moldurado sobre pequeños plintos y con clave a modo de ménsula decorada con volutas y hojas carnosas; a ambos lados de la puerta se sitúan dos grandes ménsulas decoradas con volutas y carnoso follaje que sirven de soporte del balcón central del cuerpo superior. En los laterales se disponen las ventanas, grandes arcos carpaneles moldurados que repiten el motivo decorativo de la clave de la puerta principal; estas ventanas se cierran con balaustradas de mármol.
Por su parte, el cuerpo superior presenta el doble de altura que el primero, mostrando un paramento liso y dos niveles de ventanas. Está presidido por un balcón adintelado con clave decorada y delimitado con una balaustrada que, como se dijo antes, apoyan sobre las grandes ménsulas. En los laterales se vuelven a disponer sendas ventanas que repiten el esquema de las del piso inferior. Sobre cada uno de estos tres vanos se disponen ojos de buey a modo de fingidas mansardas, decorados con molduras semicirculares, clave vegetal y placas en recorte (motivos que volveremos a ver en el espacio de la cochera).
El ático de la fachada, con la extensión de la calle central, está presidido por un arco carpanel con ménsula decorada y balaustres, subdividido en tres partes mediante pilares. En los extremos aparecen pilastras toscanas de fuste liso, dispuestas en línea con las pilastras inferiores. Se remata el edificio con una balaustrada, complementado en la zona del ático con cráteras de terracota dispuestas de forma alternada.
El mismo esquema compositivo de los dos primeros cuerpos de la fachada principal se repiten en el costado izquierdo, semioculto por un porche acristalado. Precisamente a la izquierda del bloque central se dispone el espacio de la cochera, que continua formas vistas en el cuerpo central, presentando un muro almohadillado con bandas horizontales rehundidas animado por pilastras toscanas sobre basamento, que generan cinco tramos idénticos y otro de mayor anchura en donde se encuentra la puerta de la cochera, a modo de arco carpanel con clave decorada.

El interior presenta un patio central precedido por un zaguán rectangular decorado con azulejos, y cerrado por un cancel de hierro fundido. Lo más interesado del patio es el empleo de columnas de hierro fundido, sobre las que voltean arcos de medio punto, disponiéndose una galería en el piso superior con arcos de herradura. Siguiendo la tradición italiana, el hueco de la escalera se dispone en la parte central de la crujía derecha.
Todo el conjunto del patio aparece cubierto por una montera acristalada de forma piramidal de planta cuadrada con esquinas achaflanadas, rematada por un tambor octogonal y otra pequeña pirámide poligonal finalizada con una aguja metálica (al igual que la existente en el Casino Antiguo de los Señores, antiguo Convento de la Compañía de Jesús). En cuanto al resto de cubiertas, éstas son techumbres de madera de par y nudillo reforzadas con tirantes, que al exterior se cubren con teja de barro (a excepción de la parte frontal de la fachada, en donde se emplean tejas vidriadas de color verde).
Con todo, lo último que resta por decir es desear que pronto se proceda a la restauración de este inmueble y no se pierda una de las más interesantes fachadas en yeso que aún hoy en día existen en la ciudad.

Descubierto un refugio de la Guerra Civil en Úbeda

Ahora todo el mundo lo sabía...
Todo el mundo menos yo, al menos (es lo que tiene tener 30 años en vez de 70 años). De todas formas, me ha encantado el descubrimiento. Y me ha encantado pq mi ciudad sigue sorprendiéndome para bien -no solamente por la pasividad de algunos de sus vecinos-.
Desde luego, Úbeda no se queda sólo en el Renacimiento. Existe otra ciudad ajena a este movimiento cultural que exige su hueco, aunque sea pequeño...

Otra casa más que cae...

Nuevamente nos encontramos con el afán "protector" que en la Ciudad de los Cerros se lleva a cabo con nuestro patrimonio histórico-artístico...

La Calle de los Canos, la que fuera una de las zonas más importantes de la expansión urbana del siglo XVI de Úbeda, era hasta hace poco tiempo el lugar donde más viviendas populares de esta centuria encontrábamos. Sin embargo, recientemente estas históricas construcciones están siendo sustituidas por insusos bloques de pisos que para nada respetan la fábrica original del edificio, sino que generalmente proceden a demolerlo sin compasión. Para muestra, un botón.

Esperemos que las autoridades reaccionen y eviten su destrucción... Si no, la portada y otros elementos del edificio siempre serán bienvenidos en el chalecito de alguno de nuestros eficientes políticos, siempre preocupados en el bienestar general (especialmente de su comunidad familiar).


El pulpo de la feria

Puntual como cada año, de San Miguel a San Francisco, ha llegado la feria a Úbeda.

Cómo pasa el tiempo. Cada año es la misma feria, y cada año es distinta. Para mí, la feria siempre me trae recuerdos de cuando era niño, cuando la semana antes de que comenzara, todos los amigos del colegio bajábamos por el 18 de Julio (Avenida de la Constitución) para inspeccionar lo que se hacía. De hecho, yo ya era feliz desde el momento en que iban poniendo los cables de las luces, y todos los años esperaba a ver cual era el tipo de bombillas que nos pondrían ese año...
Después, como he dicho, diariamente controlabamos la instalación de los carruseles, y ya sabíamos el sitio que cada uno tendría que ocupar en el lugar donde actualmente está el polideportivo: los coches de choque en la entrada, luego venía el zig-zag pedrín, el pulpo a la derecha (los carruseles de los mayores, como decíamos), la noria y otros grandes al fondo, y todos los cochecitos y tiovivos a la izquierda (los carruseles de los bebés y niños más chicos que nosotros). Para mi, no había feria hasta que no veíamos bajar el carrusel del Pulpo, cuando iba corriendo a verlo, y luego directamente a contarselo a mi madre: "ya está aquí el pulpo!!!".

Uno de los días grandes era el de los Gigantes y Cabezudos, y también de los más trágicos. En primer lugar porque ese día tocaba comer garbanzos con espinacas ("y si no los comes no hay feria"), y después porque había que esperar hasta que te subieran a la feria, con lo que tardaban las madres en arreglarse, la peluquería y el maquillaje... pero luego todo se olvidaba cuando por fin te montabas en el pulpo, en ese carrusel de los mayores porque te levantaba mientras daba vueltas... Me acuerdo hasta de la lambada que sonaba por aquellos años!

Otro de los grandes momentos era el día 29, cuando en mi casa mi madre hacía el reparto de la bolsa con las fichas de los carruseles que Arsenio regalaba para todos los primos... y claro, siempre se barría para casa!!! el que parte y reparte, se lleva la mejor parte.

Todos los días se procuraba ir a la feria, aunque sólo fuera para dar vueltas hasta la hora de volver a casa, distribuyendo el dinero que se había conseguido de tíos, abuelos y demás... y la traca final era el último día, cuando te gastabas todo el dinero extra que nos daban por acabar la feria.



La feria de entonces era muy distinta al de ahora, pues verdaderamente la feria se vivía en la ciudad. De hecho, muchas de las casetas que hoy existen se construían entre la calle Nueva y la Avenida aprovechando viejos locales sin uso (actualmente reconvertidos en locales comerciales o instituciones oficiales); entre otras, me acuerdo de las Casetas de La Columna, de las Angustias, del Resucitado... Y a todas ellas iba el feriante repartiendo la muñeca chochona y el perrito piloto! El resto de tómbolas y demás puestos también estaban en esta calle, y algunos se quedaban varias semanas después de la feria.

Después, la feria cambió de ubicación y se trasladó a las eras del Parque Norte (uno de los recintos más alejados para el ubetense de a pie, como se decía, pero que finalmente llegó a ser uno de los mejores recintos feriales que ha tenido), y posteriormente a su actual ubicación más alejada de la ciudad, en el Polígono y junto a la ITV, en donde personalmente carece del encanto originario que tenía... habrá que esperar a que los años le doten de su propia esencia.

En fin, son épocas distintas de la feria, que corresponde a épocas distintas de la vida. Todas tienen su recuerdo especial, su detalle para recordar: los carruseles de niño, las pandillas de amigos y primeros ligues de adolescente, las comidas y tardes de cubatas y bailes de hoy, e incluso ver como muchos de esos amigos de infancia ya se van convirtiendo en padres y buscan sitios más tranquilos para los niños en su carrito...

No me enrollo más. Ahora solo toca subir a la feria y echar un rato agradable en buena compañía. Así que, vamos pa' la feria!!!

El sueño olímpico

En una semana sabremos si Madrid será ciudad olímpica en 2016.

A mí personalmente me encantaría, porque creo que sería la ciudad más cercana para acercarme y disfrutar de unos Juegos Olímpicos, y sentirlos más cercanos a nuestra cultura (al menos más que los de Pekín o Londres).

La candidatura madrileña tiene sus puntos a favor y en contra, como todas (no me voy a meter en esto ahora). Lo que es triste es como muchos españoles (sobre todo algunos nacionalistas) busquen sabotear esta candidatura para no hacerle sombra a la fantástica experiencia de Barcelona'92.

De cualquier modo, teniendo en cuenta la situación política actual y el reparto de los continentes para celebrar los JJ.OO., todo parece indicar que el pastel se repartirá entre Chicago y Río de Janeiro. Si tengo que elegir, prefiero que sean en Brasil pues qué mejor modo de buscar el carácter universal de las Olimpiadas que buscaba Coubertein que hacerlo en Sudamérica, donde NUNCA se han celebrado unos juegos... aunque claro, con Obama en el poder, quién sabe si será Chicago quien se lleve el gato al agua?

Bueno, cuestiones políticas y deportivas aparte, me quedo con el carácter mítico e icónico de las Olimpiadas. Desde Atenas 1896 hasta Londres 2012, el diseño gráfico ha jugado un gran papel en los carteles y logotipos de los Juegos, a los que cada cuatro años se suman nuevos proyectos... Aquí van los de las ciudades candidatas.

Ya sólo falta esperar a ver qué pasa y ver qué ciudad se suma al largo listado de ciudades olímpicas. Suerte Madrid!

Ahhhhh, como hemos cambiado...

Emulando la canción de Presuntos Implicados, me gustaría enseñaros esta imagen que muestra los cambios que pueden producir en una ciudad los efectos de la especulación inmobiliaria...
Aquí una imagen de Úbeda, concretamente de la Calle Obispo Cobos (popularmente conocida como Calle Nueva), con todas sus casitas pequeñas de 2-3 pisos como mucho, sustituidos por algún que otro mamotreto. De hecho, aún se aprecia el antiguo Convento de La Victoria (actual sede de Hacienda), antes de construir el edificio de Comisiones Obreras.
También se aprecian cambios en el Hospital de Santiago, que por esta época desempeñaba sus funciones sanitarias. Además de todas las dependencias que se aprecian en el patio, es interesante ver la torre de la derecha, que por aquella época se cubría con un frontón y techo de uralita!!!
Al fondo se ven los jardines de la Explanada (antes de construir el ambulatorio y el instituto) e incluso parte de las eras... en fin, que una imagen dice más que mil palabras.
Que la disfruten!!!

A la novena va la vencida

No me refiero a que haya costado en exceso rehabilitar la imagen de la Virgen de Guadalupe, sino que con motivo de su novena y posterior romería finalmente se le ha devuelto la aureola que un par de meses atrás se le retiró...
Felicidades, de nuevo 'Assumpta est Maria in Caelum'


Piedras con historia

No dudo que no fuera necesario la restauración de este tramo de la muralla, más cuando incluso conserva restos de uno de los accesos de la muralla del alcázar ubetense ¿posible Puerta de los Zapateros?
Cuando se hace una restauración en un monumento histórico, la legislación es bastante tajante con aquello de que se diferencien las partes originales de las modernas (ya se decía ésto en la Carta de Atenas de 1931). Sin embargo, este abusivo uso de parches de cemento y piedras prefabricadas creo que desvirtuan bastante la intervención... bueno, al menos ya podremos distinguir tres estilos en el alcázar islámico:
1ª fase: época omeya
2ª fase: recrecido almohade
3ª fase: 'restauración' de "Terrazos Los Luises"

Viaje con nosotros...


Hace poco pude leer en una revista que "si toda la gente viajara más, el mundo sería más tolerante". Bonita frase.

Viajar enriquece, ya sea en experiencias y conocimientos, y aunque se crea que puede ser costoso, estar todo el día de bares a la larga también es caro... así que más vale sacrificar un par de cervezas y enriquecer el alma.

Bienvenidos a todos de las vacaciones!!!

La muerte acecha en cada rincón...

Si por algo me gusta pasear por mi ciudad es que cada rincón te puede sorprender.
Hace años descubrí esta imagen escondida de un esqueleto armado con su guadaña, en la puerta del patio del Palacio del Marqués de Mancera. Sin duda, una imagen del Barroco poco conocida que aquí dejo.