Pepe Gotera y Otilio nos guían por Úbeda...

La verdad es que si pasas despistado, no te fijas...
Llegas nuevo a la ciudad, con tu coche, buscando el hotel que tienes reservado... y vas mirando todos los carteles.
Eso sí, parece que eso no es tarea tan fácil ya que algún "lumbrera" no estuvo muy atento a la hora de poner las indicaciones... ¿o será que para ir a los museos es obligatorio que vayas andando?



La muralla de la calle Ventanas

Son muchas las viviendas decimonónicas que se construyeron sobre la muralla de la calle Corredera, hasta el punto de que ésta se convirtió en un auténtico "colador", perdiéndose numerosos tramos y quedando prácticamente oculta (no así por la calle Ventanas, en donde aún se puede seguir su perímetro, aunque en un estado lamentable, con tramos encalados y numerosas grietas).
La reforma de una vivienda en la calle Corredera -llevada a cabo por los hermanos Martos Leiva- ha supuesto la intervención en la parte trasera, procediéndose al saneamiento de la muralla y mejora de algunos elementos arquitectónicos incorporados en ella.
Aquí unas imágenes para ilustrar el cambio, confiando que próximamente sean más los trozos de la muralla que sean limpiados de cal y unidas sus grietas con mortero, para evitar posibles males posteriores.


ANTES



AHORA


Vertedero junto al callejón de Santa María

De vergonzoso se puede calificar el estado en que se encuentra un solar en la parte trasera de la iglesia de Santa María.
Demolida hace un par de años, respetando la portada, en el lugar donde antaño se ubicaba la casa se ha convertido en un lugar donde se acumulan inmundicias, basura, y la vegetación crece a sus anchas.
Más le valdría al Ayuntamiento obligar al dueño del solar el adecentar este espacio (o hacerlo él mismo, si es suya la propiedad).
Una más: suma y sigue!





Son sólo un par de monedas...

En la madrugada del pasado viernes 30 de noviembre se produjo en el Palacio Vázquez de Molina -sede del Ayuntamiento de Úbeda- el asalto por parte de unos ladrones que se llevaron una cantidad indeterminada de dinero, así como una colección de viejas monedas -posiblemente del siglo XVIII-, del que nadie sabía su existencia (bien vamos, dicho sea de paso).
El caso es que se ha creado un gran revuelo mediático por el tema del robo, especialmente de las monedas, mucho más si tenemos en cuenta el actual estado de crisis económico y penuria en que nos encontramos.



Tras el robo, se han iniciado una serie de pesquisas para saber el paradero del botín y, sobre todo, se ha iniciado el turno de palabra de nuestros "queridos" políticos que no saben más que hablar, hablar y hablar, hacerse fotos y pegarse la comilona para inaugurar cosas que todos pagamos, y después criticarse, criticarse y criticarse como niños chicos, porque esa inauguración le correspondía al otro.
La cuestión es -paso de hablar de los políticos carroñeros- es que con este robo se ha visto la inexistencia de un control de seguridad que sufre nuestro Ayuntamiento, edificio en donde además se encuentra la sede de nuestro archivo histórico municipal, sin duda uno de los mejores de España, por la calidad y continuidad de sus fondos documentales.
El ciudadano de a pie sabe de la existencia del archivo pero nos quedamos con el "ahí está". Son pocos los que lo conocen y muchos menos quienes trabajan sus fondos. Está la idea general de que el archivo es "un almacén de papelajos y polvo", en donde sólo van unos bichos raros, amantes de la historia.
Sin embargo, un archivo es mucho más. Es el depositario de la memoria colectiva, lugar donde acudir para descifrar algunos de los enigmas de nuestro pasado, algo del que luego tanto nos vanagloriamos y con orgullo enseñamos a nuestros visitantes. Y esos "bichos raros" que acuden allí son historiadores, profesionales de la memoria, que en la gran mayoría de los casos trabajan por amor al arte, por interés y casi devoción.
El Archivo Histórico Municipal de Úbeda bien merece una visita. En primer lugar por el lugar donde se encuentra en el ático del Palacio Vázquez de Molina (que mereció incluso ser escenario cinematográfico y sede de conciertos), con unas envidiables vistas que ayudan para el arduo trabajo archivístico. Sí es cierto que las instalaciones están anticuadas, que a veces se pasa frío o calor, pero es algo normal si tenemos en cuenta que cuando no hay dinero, donde primero se recorta es en Cultura... y si ya estamos recortando en Educación y Sanidad, apaga y vámonos!
Sin embargo, a pesar de que parte de sus instalaciones son mejorables y hay poco espacio para trabajar (tampoco se necesita mucho más), el valor añadido de la amabilidad de sus archiveros y la facilidad que ofrecen para trabajar suplen con creces los inconvenientes que ofrece.
Pero volvamos al tema que nos concierne, que es la seguridad del inmueble. El edificio está totalmente desprotegido, como también lo están numerosos templos de nuestra provincia, que pueden ser asaltados cualquier día para robar algunas de sus valiosas piezas artísticas.

 

Imagino que recordarán el caso del "Liber Sancti Jacobi" o "Codex Calistinus", el manuscrito de la Catedral de Santiago de Compostela, del que nadie conocía su existencia y hoy todo el mundo sabe de su existencia tras el robo y posterior devolución (protegido, eso sí, como corresponde). Se trataba de un importante documento que contenía la historia del culto del apóstol, una guía de peregrinos, así como diversos aspectos de la liturgia con dos apéndices musicales.
Pues bien, es un ejemplo claro del valor que le damos en España al patrimonio documental: cero... hasta que nos lo quitan! ¿Vamos a permitir que ésto ocurra en Ubeda?
Ahora están todos los políticos (de diverso bando) con sus "dimes y diretes", echándose la culpa en relación con la protección del Ayuntamiento. Señores políticos: no se engañen, todos tienen la culpa. En verdad, tienen la culpa de gran parte de los males de España. Así que déjense de tonterías y acusaciones banales y pónganse a trabajar de verdad o, si no quieren, váyanse (mejor nos vendría).
Preocúpense por la seguridad de nuestro patrimonio, no sólo arquitectónico-artístico, sino también del documental, pues no en vano, y aunque no les entre en la cabeza, el Archivo Histórico Municipal de Úbeda es uno de nuestros grandes bienes con los que contamos,  de gran calidad y continuidad temporal (desde la Edad Media hasta nuestros días), y como tal debemos salvaguardarlo.



Diez años de la demolición del Teatro Principal

En mayo se cumplieron 10 años de la demolición del antiguo Teatro Principal.
Es cierto que esta entrada en el blog llega con retraso, pero me ha parecido que era un buen sitio para hacerle un pequeño recuerdo, más especialmente teniendo en cuenta que en estos días, nuestro paisano Manolo Madrid está realizando una estupenda aproximación al teatro en Úbeda desde su sección del periódico Ideal.
De ese teatro con encanto hoy no queda más que recuerdos, así como un solar "vallado de tiempo" que da una imagen deplorable del casco histórico... una verdadera pena!


 


Gran iniciativa

Hace un par de semanas surgió una gran iniciativa para recuperar nuestro patrimonio, llevada a cabo por la Cofradía de la Soledad para salvar el torreón de la Iglesia de San Millán.
Ésta consistía en donar 20 euros por cada una de las tejas que se emplearían para arreglar el tejado del torreón. A cambio, el artesano Melchor Tito pondría el nombre o frase que el donante quisiera, así como una pequeña teja de recuerdo.


Los interesados en participar en este bello proyecto pueden ponerse en contacto con la cofradía mediante facebook, tuenti, web, etc. o acercándose directamente a la sede de la cofradía (Avenida Antonio Machado 5) o a la alfareria de Melchor Tito (C/. Fuente Seca).

Sin duda, este movimiento por nuestro patrimonio demuestran que muchos granos de arena forman una gran montaña... esperemos que así sea y muy pronto los andamios se dispongan para arreglar uno de los edificios más antiguos y castizos de nuestra ciudad.

Por cierto, yo ya tengo mi teja de recuerdo!

Vandalismo en el Arco de los Zapateros

El tema del vandalismo y de las pintadas es algo frecuente en nuestra ciudad, y quizás duele más cuando se hace sobre edificios históricos, muchos de los cuales se han restaurado en los últimos años.
Ejemplo de ello lo encontramos en el Alcázar de Úbeda, en los restos de la Puerta de los Zapateros, en donde si nos asomamos veremos como hay alguna que se considera la "puta dueña" del arco.
Lo siento nena pero tú no eres la dueña del arco: la dueña legítima es la ciudadanía de Ubeda y la Humanidad en general.
Si quieres hacer pintadas, hazlas en el salón de tu casa; tu madre seguro que estará encantada del arte que tiene su hija.





Fotografías: © José Manuel Almansa

La hora de San Lorenzo


Varios vecinos de la feligresía que fué de S. Lorenzo han recurrido á este Ayuntamiento en solicitud de que se les abra la Iglesia de dicha Parroquia alegando muy poderosas razones; que el Ayuntamtº. conoce lo justas, lo religiosas que ellas son y ha procurado calmarles su animo agitado manifestandoles que no estaba en las atribuciones de esta corporación entrometerse en este asunto; pero que influirá en el animo del Sr. Gobernador de este obispado recomendándole la Solicitud que acaban de prestar”.

Este texto que acaban de leer bien pudiera parecerles reciente, pero en realidad corresponde al acta capitular del cabildo celebrado en el Ayuntamiento de Úbeda el 7 de agosto de 1843. Desde esta fecha hasta la actualidad han pasado 169 años y la situación ha cambiado muy poco en relación a la situación de la iglesia de San Lorenzo. Pero, antes de hablar de este tema, hagamos repaso a la historia más reciente de este templo…

La parroquia de San Lorenzo (o de San Llorente) hunde sus raíces en la Baja Edad Media, siendo una de las seis parroquias intramuros en las que se dividía la ciudad. Ubicada descentrada en relación con las demás, desde 1740 se vincularía a esta parroquia toda la población del arrabal de San Juan Evangelista o de los Huertos, que se localizaba en el entorno de la Puerta de Granada y calle Cotrina.

Sin embargo, ante las necesidades de reformar la distribución de la población de las diferentes parroquias, en 1842 se acuerda que las once collaciones existentes desde época medieval quedasen reducidas a tan sólo cuatro: San Isidoro, San Nicolás, San Pablo y San Pedro (siendo en ésta última en donde quedarían vinculadas las parroquias de San Lorenzo, Santo Domingo y Santa María -que años después recuperaría su primacía sobre las demás, atendiendo a su tamaño y a la magnificencia de su arquitectura-).

¿Qué ocurrió con el resto de los templos cuyas parroquias fueron suprimidas? Su suerte fue dispar. Las iglesias de Santo Tomás, San Juan Evangelista y San Juan Bautista, al perder sus ingresos económicos, pronto quedaron convertidas en un montón de piedras ruinosas hasta el punto de que apenas quedan huellas arqueológicas de ellas (tan sólo algunos restos medievales de Santo Tomás, los cuales podrían ponerse en valor y explotarse turísticamente).   

En cuanto a las iglesias de San Millán, San Pedro, Santo Domingo y San Lorenzo, éstas lograron sobrevivir funcionando como ayuda de las parroquias a las que habían quedado vinculadas, manteniéndose un culto semanal y convirtiéndose en lugares de veneración de reliquias e imágenes. De cualquier forma, su supervivencia no fue cosa casual puesto que en parte contaron con la ayuda de los propios vecinos, o contaron con la presencia de un devoto mecenas que costeaba los gastos de las diversas reparaciones (como sabemos, en los últimos años la conservación de la iglesia de San Millán recae directamente en la Cofradía de La Soledad, quien por estos días está llevando a cabo una campaña para lograr la rehabilitación de la torre del templo). 

Pero volvamos al caso de San Lorenzo. Mandada cerrar al culto por el gobernador eclesiástico el 6 de junio de 1843, las campanas continuarán con su repique y los feligreses acudiendo al templo para la misa del domingo, haciendo caso omiso a las órdenes impuestas. A fin de evitar disturbios coincidiendo con la fiesta del santo, el 7 de agosto de ese mismo año se decide suspender la festividad e interrumpir el traslado de la imagen del titular a la iglesia de Santo Domingo.

Gracias al celo de sus parroquianos, el templo volvería a abrir al culto para la celebración de las misas dominicales en 1844. De cualquier modo, su futuro era incierto pues en 1855 se plantea la posibilidad de que el templo se reconvirtiera en hospital improvisado en caso de que la ciudad fuera invadida por la epidemia del cólera; este mismo año incluso se plantea su demolición “no solo para evitar peligros, sino porque convendrá hacerlo asi un dia para mejorar el aspecto publico de aquel ángulo de la población”. Con todo, hemos de agradecer que no se llevara a cabo esta ‘mejora’ para la ornamentación de este espacio urbano.

Lo que sí se llevaría a cabo sería el progresivo desvalijamiento del templo. Así, en 1859 se reclaman una de las tres campanas que poseía la iglesia para sustituir la campana del reloj de las Casas Consistoriales; en 1888, el Prior Monteagudo toma de aquí una pila bautismal de mármol (que quizás procediera de la arruinada iglesia de San Juan Evangelista) para trasladarla a Santa María, en donde se encuentra en la actualidad. Igualmente Ruiz Prieto menciona que en los últimos años de siglo se habían trasladado a la Iglesia de San Pedro diversas piezas, como las cajoneras de la sacristía; a cambio se traería de allí la imagen de yeso del Cristo del Soldado, que se ubicaría en el retablo del altar mayor.

En los primeros años del siglo XX el templo se encontraba abierto al culto como ayuda de la parroquia de Santa María, estando servida por un capellán. Sin embargo, todos los enseres que aún quedaban en el templo fueron perdidos definitivamente tras la Guerra Civil de 1936, fecha tras la cual el templo sirvió de alojamiento para familias gitanas y, posteriormente, como almacén y taller.



Y llegamos a nuestros días. Olvidada por el Obispado de Jaén, su legítimo y descuidado dueño, y ante el avanzado estado de ruina del templo en los últimos años, el consistorio municipal reclamaría la intervención en el inmueble para asegurar su conservación; incluso propondría la permuta del templo por unos terrenos en la zona nueva de la ciudad.

Sin embargo, la postura adoptada por el Obispado y la incapacidad del Ayuntamiento de Úbeda para solventar el problema daría como resultado el rebrote de un sentimiento de defensa del patrimonio ubetense. Así, como ya había ocurrido en 1843, un grupo anónimo de ciudadanos se congregaron para poner velas en la calurosa noche del 10 de agosto, y recordar a los medios de información que la iglesia de San Lorenzo estaba allí, que su ruina era avanzada, y que es necesario intervenir para evitar su desaparición.

 ¿Y porqué? Porque estos ubetenses no quieren perder más elementos de la historia y del arte de su ciudad. Úbeda tiene mucho patrimonio pero es más lo que ha perdido, tanto durante el demoledor siglo XIX (Convento de San Andrés o el de La Coronada, las Iglesias de los San Juanes y Santo Tomás, la Puerta de Toledo o el Postigo de la Calancha, por citar algunos ejemplos), e incluso durante el siglo XX (demolición de los restos del Convento de San Juan de Dios y de la iglesia de la Victoria, venta y traslado del Palacio de los Saro y Casa de la Teda, explosión de la Ermita de Madre de Dios del Campo, derribo del Teatro Principal…).

¿Queremos sumarle a esta lista negra la iglesia de San Lorenzo, cuya silueta domina uno de los espacios más encantadores de nuestra ciudad? ¿Es esa la imagen que queremos ofrecer a los turistas que vienen a una Ciudad Patrimonio Mundial, demostrar nuestra incapacidad para conservar el patrimonio heredado? ¿Y a estos turistas, tendremos algo que ofrecerles o solamente podrán ver fotos de aquello que hubo y no supimos defender?

Por todo ello, de nuevo se alzan voces para pedir la restauración de la iglesia. Ya es hora. Es la hora de San Lorenzo…

El Ecce Homo de Borja

Gran revuelta ha generado la "restauración" del Ecce Homo de Borja (Zaragoza). Y buena la ha liado la insigne artífice, la aficionada pintora Cecilia Giménez. Sin duda, ha sido una noticia divertida dentro del maremagnum de tristezas, desgracias y penas que nos invaden en los últimos meses. Prueba de ello ha sido el aluvión de versiones que ha generado la imagen inacabada del "ecce-mono" borgiano, en donde han tenido cabida personajillos populares como Paquirrín o Belén Esteban (que, sinceramente, casi dan más miedo que la pintura de nuestra artista).
¿Qué opino del tema de esta "restauración"? (o bueno, quizás el término más acertado sería "intervención")
Bromas apartes, la señora Cecilia ha logrado varias cosas.
En primer lugar, ha conseguido situar su pueblo en el mapa, que ya es un logro: buena campaña publicitaria ha tenido el municipio, a un precio irrisorio, y que ha atraído a numerosos medios de información del mundo entero. Además de que ya empiezan a llegar turistas interesados en ver el mural (¿desbancarán las visitas a la Capilla Sixtina?).
En segundo lugar, ha demostrado el precario estado de conservación -y especialmente de protección- en que se encuentran muchas de las obras del patrimonio histórico-español, cuya custodia a menudo se encuentra en manos de gentes que, con más fe que conocimiento científico, se dedican a "restaurar" por su cuenta y riesgo, contando con el beneplácito del párroco de turno (siempre dispuesto a ahorrarse unas perrillas). Y esto no es algo que pase ocasionalmente, si bien no es tan sonoro (¿o quizás sí existen casos pero no tan conocidos por no ser tan 'jocosos'?).

 
Sin embargo, no echemos la culpa a la Iglesia Católica que, en gran medida, es la responsable de conservar (más o menos, siempre hay matices) nuestro rico patrimonio. También las administraciones públicas son las responsables de proteger y restaurar el patrimonio y, en ocasiones, "echando mano de mis amiguetes que lo hacen a un buen precio", tenemos sonoros patinazos en el ámbito de la restauración. Para muestra, podría mencionar el Teatro ¿neorromano? de Sagunto o la iglesia ¿neomudéjar? de Santa María de Úbeda. Son dos ejemplos que me vienen ahora a la cabeza, pero demuestra la necesidad imperiosa de que, a la hora de proceder a restaurar nuestro patrimonio, es necesario la colaboración de un grupo multidisciplinar y no la presencia de un grupo 'multidisciplinar de amiguetes' del político de turno, más interesados en llenar sus bolsillos que en la obra de arte.
Pero bueno, volviendo al tema del Ecce Homo de Borja. Todo parece indicar que la imagen recuperará su imagen original (ya está un equipo de restauradores trabajando en ello). Sin embargo, pase lo que pase, la imagen ya es un icono artístico del calibre de la versión de la Mona Lisa de Duchamp. Felicidades Señora Cecilia, con un par de pinceladas ha logrado en un santiamén un hueco en el mundo de la Historia del Arte. !Usted, señora mía, sí que es una artista!

¿Por qué San Lorenzo?

 
¿Porqué San Lorenzo? Porque San Lorenzo es Úbeda…

Quizás para algunos sólo sea un montón de piedras recubierto con un manto de hiedra seca pero, para muchos otros, la iglesia de San Lorenzo es algo más… Se trata de un símbolo, pues representa a esa “otra” Úbeda monumental, es decir, la Úbeda olvidada, machacada y mutilada que intenta sobrevivir a pesar de todo.

La iglesia de San Lorenzo es, por sí sola, un resumen de la historia de Úbeda: construido el templo a partir del siglo XIII sobre la muralla musulmana, y adosada a una de las puertas del circuito amurallado (la conocida Puerta de San Lorenzo o San Llorente, que conectaba con la cercana Puerta de Granada), se trataría de una sencilla fábrica mudéjar, con una nave única cubierta con techumbre de madera a la que, durante el Renacimiento, se realizarían una serie de mejoras: construcción de portadas y espadaña, coro alto, capillas funerarias al interior, etc. También el Barroco dejaría su huella en el templo, pues en esta época se reformaría su capilla mayor al disponer una ornamentada cúpula, así como el abovedado general del edificio, ocultando la humilde fábrica medieval.

En el siglo XIX, con su supresión como parroquia, comenzaría el expolio del templo, pasando muchos de sus bienes a la iglesia de Santa María (las campanas, las cajoneras de la sacristía, la pila bautismal…). Pese a todo, la iglesia seguiría abierta gracias al celo de sus vecinos, quienes acudirían allí para venerar las reliquias y realizar sus cultos semanales. Sin embargo, tras la Guerra Civil el templo cerraría definitivamente sus puertas, pasando a tener diversos usos: alojamiento de familias gitanas, almacén de tronos, taller ocasional, etc.

Símbolo de esta última etapa de olvido era su espadaña, cubierta por la hiedra plantada en los años 50 por Francisca “La Campanera”, elemento vegetal que dotaba al templo de una imagen romántica pero que, al fin y al cabo, era muestra del olvido humano y de cómo la naturaleza se apodera del tiempo. La hiedra otorgaba belleza a este rincón de Úbeda aunque paradójicamente perjudicaba y convenía al templo (pues sus raíces afectaban a la espadaña, aunque a la vez la sujetaban y evitaban su postrer fin).

Hace un par de años, el Obispado de Jaén, legítimo y descuidado dueño del templo, obligado por el Consistorio municipal, acometería una serie de intervenciones para asegurar la fábrica. Esta intervención realizada con escasos criterios científicos fue nefasta, pues apenas convino a la mejora de la conservación del templo e incluso supondría la pérdida de uno de los rincones más bellos de la ciudad, al secarse definitivamente la hiedra.

En las últimas semanas el tema de la recuperación de San Lorenzo ha resurgido con fuerza por el esfuerzo de algunos ubetenses cansados del abandono del edificio y del ‘pasotismo’ de sus dueños. Con todo, ¿qué es lo que se pide?

1.                Exigimos que el Obispado de Jaén, atendiendo a la legislación vigente, deje de poner excusas y responda a sus obligaciones, interviniendo en el templo para lograr su correcta conservación. 

2.                Si ello no fuera posible, solicitamos que el templo sea cedido al Ayuntamiento de Úbeda para que éste proceda a su recuperación.

3.                La restauración del templo se realizará siguiendo criterios internacionales, evitándose una reinvención histórica o pastiche estilístico como ha sucedido en la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares.  

4.                El fin último es recuperar el templo para que sea disfrutado por la ciudadanía, otorgándole actividades y funciones que marquen una nueva etapa en la historia del inmueble.  Consecuencia de la recuperación del templo será la revalorización del entorno monumental, degradado en los últimos años.



Úbeda, 10 de agosto de 2012

A vueltas con San Lorenzo

Y de repente, la iglesia de San Lorenzo es noticia!
Me gusta. Me gusta que la gente de Úbeda despierte e intente luchar por su patrimonio. Pero, ¿será algo transitorio o de verdad dará sus frutos?
En un tiempo, la respuesta. Ojalá sea verdad!
Y mientras tanto: ubetense, lucha por tu patrimonio!

IX Aniversario de Úbeda y Baeza, Patrimonio Mundial

Cuando pasan 9 años de la Declaración de Úbeda y Baeza como Patrimonio Mundial por la UNESCO, se echa la vista atrás y se piensa: ¿de verdad vale la pena? ¿sabemos lo que tenemos? ¿ha servido de algo? ¿qué nos falta por hacer?
Bueno, ante todo, es un reconocimiento que nos debe llenar a todos de gran orgullo, por poder atesorar la gran cantidad de bienes que tenemos, de todo tipo, tanto materiales como inmateriales. Sin embargo, estoy convencido de que la gran mayoría de los habitantes de las dos ciudades no saben lo que eso supone. No es tan sólo una marca, un sello o un logo oficial, sino que es una gran responsabilidad que tenemos ante todo el planeta de conservar las ciudades y ofrecerlas lo mejor posible a todos aquellos que vengan aquí, tanto locales como foráneos.
Aún quedan muchas cosas que hacer, y no tan sólo rehabilitar algunos de los edificios que aún subsisten (y aquí la retahíla de iglesia de Santo Domingo, iglesia de San Lorenzo, iglesia de San Pedro, ermita de Madre de Dios, ermita de San Bartolomé, casonas decimonónicas, murallas, ruinas de San Francisco, de la iglesia San Juan...) sino aquello que siempre se piensa y no se hace: peatonalizar el casco histórico, mejor ade los accesos, creación de zonas de aparcamiento, eliminación de cableado, promoción de zonas verdes, etc.
En fin, de cualquier modo, deberíamos volver a mirarnos en el espejo de nuestra historia, volver los brazos a nuestra ciudad hermana Baeza, e ir juntos de la mano.
A pesar de todo, FELIZ 9º CUMPLEAÑOS!

El palacio del olvido

El pasado mes de marzo de 2010, el Palacio de Francisco de los Cobos pasaba a ser de titularidad de la Casa Ducal de Medinaceli y no del Ayuntamiento de Úbeda.
Fue ésta una decisión del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que sorprendió a la ciudadanía y que, aún hoy en día, sigue sin comprenderse: cómo, tras reconstruir un solar en ruinas mediante inversión pública, el nuevo edificio pasaba a propiedad privada por una serie de desavenencias y rabietas de unos y otros... y quien sale perdiendo? pues todos!
En primer lugar, perdemos los ubetenses por perder un emplazamiento perfecto para la sede de la UNED, además de la inversión económica ya realizada. Ya que encima, según la decisión del tribunal, tan sólo invirtiendo la mitad del coste, la Casa Ducal de Medinaceli obtendría un edificio nuevo, que durante años había estado olvidado, expoliado y en ruinas.
Sin embargo, también pierde la Casa Ducal (al menos por ahora) ya que el PGOU establece que ese solar está destinado a uso docente y no establecimiento hotelero. Aunque bueno, el tiempo lo dirá pues poderoso caballero es Don Dinero...
Han pasado los años, y especialmente los años de bonanza tras el boom del ladrillo. Y mientras tanto, ahí está el edificio, olvidado, esperando un destino que por ahora está lejos de llegar...

Fotografía: José Manuel Pedrosa

Las pinturas murales del Oratorio de San Juan de la Cruz de Úbeda

Texto e imágenes: jmalmansa


Esta capilla barroca, construida sobre la celda en la que murió el místico poeta, sufrió innumerables peripecias desde el cierre del Convento de San Miguel tras las desamortizaciones eclesiásticas. Rehabilitado al culto desde finales del siglo XIX, sufrió numerosos daños durante la Guerra Civil que, entre otros aspectos, supuso la destrucción del primitivo sepulcro de San Juan de la Cruz realizada en 1931 por los hermanos Boluda. Precisamente se debe a Palma Burgos el actual túmulo, que representa al santo yacente, vestido con el hábito carmelitano, y con las manos sobre el pecho sosteniendo un crucifijo.


Además de la restauración del retablo barroco, se debe a nuestro artista la realización de cuatro grandes lienzos verticales que vendrían a engrandecer la rotonda del oratorio. Concretamente se trata de cuatro pinturas alegóricas sobre el místico poeta, cuyas denominaciones recuerdan sus poesías; así, de izquierda a derecha, encontramos las siguientes pinturas: Cántico Espiritual, Subida al Monte Carmelo, Noche Oscura y Llama de amor viva (de estas obras se conservan bocetos en el Museo del convento). Debajo de cada una de estas pinturas aparecen cartelas con fragmentos de poemas de San Juan de la Cruz, mientras que en la parte superior están escritos los nombres de lugares vinculados al Santo: La Peñuela, Baeza, Beas y Carmelo.

Pasemos a un análisis más pormenorizado de las pinturas:

- Cántico espiritual: una imagen bucólica, que muestra un paraje natural con arbolado y riachuelo, presidido por Jesucristo como Divino Pastor viglando su rebaño de ovejas, con un ángel en el ángulo superior derecho iluminándolo con su gloria.



- Subida al Monte Carmelo: se trata de un lienzo muy dramático, que muestra un hombre esposado y cubierto de cadenas, recluido en sí mismo, delante de una verja. A la izquierda aparece una escultura pétrea de la Justicia, con una venda en los ojos y portando un libro (si bien en el proyecto aparecía con una espada), junto a la cual hay una pequeña ciudad amurallada. Desde aquí se inicia un camino espinoso en una montaña, cuyo perfil sinuoso refleja una figura asexuada con los brazos abiertos, a modo de crucificado, con una cruz en su pecho. Además, aparece una alegoría de la Esperanza (imagen femenina portando un ancla), disponiéndose una fortaleza en la parte superior del camino.



- Noche Oscura: representa al santo carmelitano arrodillado rezando ante Cristo en la cruz, diseñada ésta con gran originalidad mediante tres grandes clavos unidos por un vértice y con ramas de espino, con una perspectiva muy forzada. En el lado izquierdo, entre la bruma, aparecen dos ángeles mancebos portando el cáliz, mientras que a la derecha aparece una arquitectura fantástica presidida por la cruz.



- Llama de amor viva: el ángulo superior izquierdo está presidido por la representación de la Santísima Trinidad, con una iconografía que recuerda a algunos ejemplos existentes en la antigua Universidad de Baeza: Dios Padre sosteniendo a Cristo muerto en la cruz, acompañado por los ángeles y con la paloma del Espíritu Santo revoloteando encima. En la parte inferior, entre rocas y árboles, aparece un libro abierto con la cruz de gloria, ubicándose a la derecha el Santo en éxtasis, ascendiendo en oblicuo hacia la Trinidad.    



Por su parte, la rotonda octogonal del Oratorio se cubre con bóveda gallonada decorada con celajes y nubes entre las cuales aparecen querubines. Igualmente referir que, en los lunetos, aparecen marcos rectangulares y molduras cruciformes que se complementan con cintas, motivos vegetales y frutales.
Además de estas pinturas Palma Burgos ornamentaría los paramentos del coro alto, lugar en donde se veneran las reliquias del santo, realizando asimismo el retablo neobarroco que aloja el relicario.

Cubierto con bóveda de cañón con lunetos, este lugar se decora con cabezas de querubín entre nubes de gloria en donde emergen una cruz de gloria y un cáliz. En el muro se dispone un lienzo que representa la muerte del Santo, complementado con aletones vegetales, el escudo carmelitano y pinturas murales en donde figura la siguiente inscripción: “ESTE SITIO FUE LA CELDA DONDE MURIÓ N.P.S. JUAN DE LA CRUZ EL 24 DE DICIEMBRE DE 1591. Los muros laterales presentan sendas molduras cuatrilobulares decoradas en el centro con ramilletes de azucenas y rosas, mostrando en el resto abigarrados roleos vegetales y motivos florales y vides; además, aparecen cartelas con símbolos de la Pasión de Cristo (como serían los clavos, o la lanza y los flagelos), y fragmentos poéticos del santo.

El oratorio sería reabierto al culto el domingo 25 de agosto de 1957 gracias al celo de fray Pedro del Niño Jesús, y bendecida la obra por el Obispo Félix Romero.

Reformas en el convento de Santa Clara

Sin duda, cualquier obra que se realiza en la ciudad puede deparar alegres sorpresas.
Así ha sido en el caso del Convento de Santa Clara, en donde se ha intervenido en el lugar del torno, eliminándose tabiques y sacando a la luz estas dos arcadas apuntadas que, de nuevo, nos recuerdan la antigüedad del edificio, el más antiguo convento femenino de la ciudad en activo.

El antiguo Hospital de San Antón Abad de Úbeda

Las fundaciones hospitalarias en Úbeda fueron numerosas desde época antigua, tal y como nos relata Ruiz Prieto, el cual afirma que posiblemente existiera una por cada parroquia (si bien algunos estarían sin documentar). De hecho, el historiador cita hasta trece fundaciones hospitalarias, los cuales serían los siguientes: Hospital de Santiago, de los Honrados Viejos del Salvador, de Pero Almíndez o de San Jorge, de San Pedro y San Pablo, de San Antón Abad, de los Pobres de Jesucristo, de Dios Padre, de Santo Domingo, de San Millán, de Santa Ana, de Nuestra Señora del Rosario, de San Andrés, de San Gil, entre otros.  Tan sólo una de todas estas fundaciones hospitalarias llegó al siglo XX, y se trata del Hospital de Santiago, sustituido en 1975 por el nuevo Hospital "San Juan de la Cruz".

El Hospital de San Antón Abad se situaba en la collación de San Lorenzo, pues en varios documentos del archivo municipal se mencionan casas linderas a dicho establecimiento benéfico. Estaba dedicado a curar el ergotismo, un tipo de herpes popularmente conocido como "fuego de San Antón" o "fuego del diablo", y que era una enfermedad bastante frecuente en la Edad Media. Por tal motivo, se celebraban las hogueras pues se suponía que gracias a éstas se alejaba esta enfermedad (si bien lo que verdaderamente alejaba eran a las pulgas y a otros molestos insectos). Años más tarde se sumaría la bendición de los animales domésticos, al convertirse San Antón en su patrón (por su condición de eremita, estando rodeado de numerosos animales que acudían a él durante sus oraciones).  

Todo parece indicar que la fundación del antiguo Hospital de San Antón se realizaría durante el reinado de Alfonso X (1252-1284), quien establece una encomienda en el hospital, es decir, sus empleados estaban exentos de impuestos, milicia y otras cargas por privilegio de los reyes de Castilla (lo cual sería refrendado, al menos, hasta el reinado de Felipe IV). El hospital tenía su juez apostólico, comendador de la Orden de Freyres Quemados, demandaderos, colectores, criados y familiares para el cobro de rentas, frutos, diezmos y limosnas… todo lo cual demuestra la gran importancia que tuvo dicha institución.

En 1609 aún existía la Cofradía de San Antón, con sede en la iglesia de San Lorenzo, si bien por aquella época la fundación hospitalaria ya no existía (desconociendo cuando se produce su extinción). A partir de este momento, y de forma progresiva, se procedería al desvalijamiento de la institución, pasando sus bienes muebles a la iglesia parroquial (y siendo adquirido el antiguo ediificio por parte de la familia Rivera, quienes lo rehabilitarían como vivienda particular).

De hospital quedan algunos restos en la calle Afán de Rivera, en deficiente estado de conservación. Se trata de una construcción de dos alturas, con escasos vanos al exterior, que destaca por su portada principal hecha en sillería: de dos cuerpos, el inferior presenta un vano adintelado de ancho dovelaje castellano, enmarcado por alfiz, que destaca por la original forma de encajar las dovelas de su dintel, mediante la combinación machihembrada de lóbulos (esquema compositivo que se repite en la portada de los pies de la iglesia de San Lorenzo); en su clave se dispone el anagrama de Jesucristo (IHS), con el escudo de la Orden (la cruz en Tau), y tres pequeños roleos góticos. Su cuerpo superior, flanqueado por finos baquetones, presenta una ventana adintelada rematada con crestería gótica.

En un lateral de la fachada, oculta por capas de cal y transformada en una pequeña ventana, se encuentra una segunda portada adintelada con los escudos de la orden a ambos lados, de menor tamaño y que posiblemente funcionaría como puerta de servicio.

Al interior sobresale por la presencia de un gran patio columnado, fechado hacia el siglo XV, con pilares ochavados de capitel trapezoidal, sobre los que apean zapatas de madera. Muy interesantes son las crujías con alfarjes de madera, en donde aún quedan restos de policromía con motivos góticos (los cuales se pueden relacionar con las pinturas del sotocoro de San Lorenzo). En un ángulo del patio se sitúa la caja de escalera, con una doble arcada sobre columna toscana y presidida por el escudo heráldico de los Rivera (siendo ya una construcción fechada entre los siglos XVI-XVII).

Como era frecuente en este tipo de instituciones, todo hace pensar que esta institución tendría capilla. Posiblemente sería un templo de una nave, que se cubriría con alfarje de madera (a excepción de su capilla mayor, que podría hacerlo con bóveda de piedra). Posiblemente esta cubierta sería el alfarje que actualmente se localiza en el sotocoro de la iglesia de San Lorenzo, pieza mudéjar posiblemente del siglo XV que sería reaprovechada en este lugar al clausurarse el hospital (lo que explica la libre disposición de algunas tablas, entre las cuales se encuentra la cruz en tau y la imagen de San Antón), complementándose con nuevas piezas (especialmente en el lado derecho, en donde se aprecia un diseño unitario).

Posiblemente también de este antiguo hospital sería la imagen de San Antón que se localizaba en el desaparecido retablo mayor de la iglesia de San Lorenzo y que, según el testimonio oral de Francisca Fernández Leiva (“Paca, la Campanera”), acompañaría a las imágenes de San Lorenzo, San Juan de Mayo, San Rafael, la Purísima Concepción y el Cristo del Soldado (todas ellas igualmente procedentes de diversos lugares de la ciudad). Sabemos que la escultura de San Antón está documentada aquí  desde 1583, pues en ese año el entallador Marcos Hernández se obliga a labrar una escultura para Villacarrillo similar a la existente aquí.   

En la cercana ciudad de Baeza existía otro convento-hospital dedicado a San Antón, del que aún quedan restos, localizados junto al Paseo de la Constitución, y que actualmente alberga el archivo y biblioteca municipales.    











Cobrar la entrada

Muy brevemente.
El próximo 1 de mayo se comenzará a cobrar entrada en la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares. Sin duda, un gesto que creará polémica.
Para empezar saldrán las frases de "hay que ver, que todos hemos pagado las obras de restauración y la iglesia no ha pagado nada"... "yo no pago por entrar una iglesia"... etc. Bueno, la opinión de cada uno es respetable... eso sí, existen horas de culto y horas previas donde la iglesia está abierta, y tampoco es que se vea mucha gente... eso sí, actualmente sí se ven hordas y hordas de turistas que, cual bárbaros, entran sin ningún respeto en el edificio que, no lo olvidemos, es un lugar sagrado (ya seas creyente o no, ante todo debemos respetar las creencias de los demás).
Personalmente pienso que lo de cobrar para entrar en un monumento no debería uno ni plantearse. Es algo de lo que deberíamos estar ya acostumbrados. Vale, es un fastidio, pero cuantas veces no salimos fuera de turismo y pagamos X por entrar en cualquier monumento (que a veces es totalmente un engaño, no nos venden nada). Úbeda tiene cosas que ver, y cosas con las que generar empleo y riqueza: ¿porqué desaprovecharlo?
Eso sí, tampoco queramos engañar al turista. Si pagan y ven cosas dignas de ver, lo contarán en su ciudad de origen y atraerá más gente. Si le engañan, irá contando pestes del turismo ubetense.
Cuidar un patrimonio conlleva un gasto. Ya sólamente teniendo el coste que tiene hoy en día la factura de la luz nos podemos hacer una idea... Además, en ocasiones parece que si no pagas por ver algo no tiene valor. ¿Cuantos músicos buenos puedes escuchar en la calle y no le das ni propina, y luego te pagas 20, 30 o 50 euros por un artista famoso que se desgañita y te defrauda totalmente al comparar con las canciones del disco que -seamos sinceros- se ha bajado de internet?
La cultura del duty-free en España ha sido excesiva, reconozcámoslo, y hemos perdido el respeto a todo el trabajo que hacen los demás, quienes emplean muchas horas de su tiempo para producir. Por ello, quizás haya que pagar un poco para apreciar mejor las cosas... eso sí, sin pasarnos y teniendo en cuenta el contexto económico en que hoy en día nos movemos...
Ahora tocará esperar la reacción de aquellos que nunca entran en una iglesia y que, aprovechando esta excusa, alardearán del precio de la entrada a bombo y platillo.

La sillería del coro alto del Salvador

Tras muchos años en proyecto y restaurándose (o recreándose) las diversas tablas, de nuevo la Sacra Capilla del Salvador volverá a lucir su sillería del coro alto.
De hecho, durante estos días se ha procedido a la instalación (al menos de una parte) del mismo...
Sin duda, una grata e ilusionante noticia!

Una mano de pintura... y solucionado

Iba a ser uno de los grandes proyectos de la anterior legislatura: la recuperación del antiguo Cuartel de Santo Domingo y su rehabilitación como viviendas, proyecto que se sumaba al Cuartel de Santa Clara (antiguo Palacio de los Condes de Gavia).
Ambos edificios fueron totalmente 'vaciados' para iniciar las obras, se realizaron catas arqueológicas... y ahí se quedó la cosa! Hoy en día tan sólo tenemos edificios-cáscaras, solares abandonados sin uso ni beneficio, llegando hasta el punto de que se han perdido interesantes elementos como el claustro del Cuartel de Santa Clara (del que ya hablamos en otro post).
Pues bien, ya tenemos solución para el caso del antiguo Cuartel de Santo Domingo, que quedó abandonado, anclado con 'muletas' de vigas de hierro. Tras 2 años, una buena capa de cal y ya se ha solucionado el mal estado que presentaba...
¿Cuantas capas de pintura necesitamos para solucionar los problemas de nuestra ciudad?

La imagen neoclásica y romántica de Úbeda y Baeza

Sin duda, un libro que sorprenderá por sus imágenes...