La palmera de Santa María

No sé de donde viene el gusto por las palmeras en una ciudad tan tropical como Úbeda, pero creo que algunas sobran. Sin duda, el caso más representativo es la palmera que está en los jardines delante del Palacio Vázquez de Molina, con una altura más que respetable aunque de perfil casi raquítico. Seguramente cuando se plantó hace unos años quedaría hasta bonita, con un tamaño bajo, pero ahora 'se les ha ido de las manos'.
¿De verdad los jardines gastan en porte y elegancia con este verde ejemplar? Creo que no, y muchos fotógrafos que quieran inmortalizar la portada de Santa María desde otro ángulo que no sea el corredor de enfrente del Ayuntamiento estarán de acuerdo conmigo (sin contar con la contaminación de señales de tráfico)...
Esperemos que pronto se decida trasladar este "magnífico" ejemplar de palmera tropical a otro sitio en donde luzca mejor, y dejen una vista global de Santa María.





La muralla de la calle Ventanas

De vergüenza. Así es como puede definirse el estado en que se conserva la muralla de la calle Ventanas.
Son pocos los restos que aún se conservan de este tramo amurallado, pero lo que existe no presenta el mejor estado de conservación. Por los propios avatares históricos, este lienzo se encuentra horadado por numerosas ventanas, con gran cantidad de huecos, ausencia de piedras, encalado y, lo que es peor, una peligrosa inclinación que amenaza con caerse.
La propia calle va en relación con la muralla, llena de suciedad, asfaltado a trozos y piedras sueltas. Sin duda, una imagen poco apropiada para el centro de la ciudad, y más para la gran cantidad de turistas que deciden seguir el recorrido de la muralla como un itinerario más de nuestra ciudad.
Esperemos que la situación cambie en breve y se proceda a la limpieza y consolidación de la muralla, así como del camino que lo circunda. Sin duda será un gran beneficio para la ciudad.



El muro del Hospital de Santiago

Hace tiempo le dediqué una entrada de este blog al Hospital de Santiago.
Hablaba del deplorable estado que presentaba una de sus puertas laterales pero apenas hacía mención al muro que lo circundaban.
Hoy dejo un par de imágenes sobre el mismo, en donde se aprecia que en muchos sitios ha desaparecido la argamasa que une sus piedras (cabe incluso un puño) y el estado de suciedad del mismo. Igualmente (la parte positiva) se aprecia diversos episodios de la historia de este edificio: ventanas, hornacinas y torno hoy cegados (e incluso restos de publicidad 'a la antigua', pintada en sus muros).
Esperemos que algún día no muy lejano se decida a la limpieza y consolidación de este muro (y no a su eliminación o reducción de altura, como algunos solicitaban hace nun par de años), y se proceda al realce del edificio que -vuelvo a insistir- está totalmente saturado de usos (y abusos).





La portada trasera de la Plaza de Toros

Paseando por los alrededores de la Plaza de Toros -actualmente en pleno proceso de recuperación por parte de la Escuela Taller- he podido observar con alegría que se está recuperando la portada de la fachada trasera.
Se trata de un arco de medio punto, posiblemente procedente del Convento de San Nicasio o San Antonio, que desapareció tras el derrumbe de la plaza hace un par de años, y que costó la vida a dos vecinas de Jódar. De este arco, junto a un dintel de una puerta colindante, nunca más se supo.
Por tal motivo, desde aquí dar la enhorabuena a la Escuela Taller por dicha intervención que, sin duda, supondrá recuperar parte del esplendor pasado al Coso de San Nicasio.



Las ruinas de Santo Tomás

Santo Tomás fue una de las parroquias localizadas en el espacio intramuros de la ciudad de Úbeda. De gran relevancia durante la Edad Media y Moderna, fue perdiendo su importancia hasta que finalmente quedaría suprimida e incorporada su feligresía a la de San Pablo, ya en el siglo XIX. Hacia 1970 se construiría un nuevo templo en la zona de expansión de la ciudad y, en su honor, se puso bajo la advocación de este Apóstol.
Progresivamente el centenario templo se fue arruinando hasta quedar totalmente olvidado. Los pocos elementos que aún se conservaban -como era la supuesta Capilla de la Concepción o de la familia Cobos- fueron traslados a la iglesia de Santo Domingo, igualmente clausurada, en donde se pueden contemplar. Hace un par de décadas, en un intento de hacer viviendas sociales, aparecieron las ruinas del templo (concretamente su ábside, restos de alguna capilla y parte de su torre); igualmente aparecieron algunos de sus elementos ornamentales, que actualmente se conservan en el Museo Arqueológico de la ciudad.
Emplazado en pleno casco histórico, la Gradeta de Santo Tomás sólo es conocida por la existencia de dos casas judías; sin embargo, allí están las ruinas de la iglesia que le da nombre al lugar, delimitado por un sucio muro de bloques de hormigón que da una imagen de olvido a este lugar.
Esperemos que pronto se actúe en este lugar y se ponga en valor este lugar, tal y como ha hecho la Escuela Taller en Baeza con las ruinas de San Juan Evangelista (salvando las distancias y evitando los excesos constructivos). Delimitar el lugar con muros de piedra y verjas de forja, limpieza y excavación del solar, y adecentamiento general sería suficiente para que todos, visitantes y locales, puedan disfrutar de este lugar y un trozo de la historia de nuestra ciudad.





Uso de las antiguas Carnicerias y la Torre del Reloj

Ya va pintando. Una ciudad como Úbeda, Patrimonio de la Humanidad lo está pidiendo a gritos: se necesita una Oficina de Información Turística acorde a las necesidades que el turista demanda, que sea céntrica, accesible y fácil de encontrar.
Todos los partidos políticos han incluido en sus programas electorales de las últimas elecciones la conversión de las Antiguas Carnicerías en dicha oficina. Esperemos que así sea, que a pesar de los distintos colores políticos, se pongan todos de acuerdo.
La verdad es que el edificio podría cumplir a la perfección con sus cometidos, pues la actual oficina de información está ubicada en pleno casco histórico, pero con una ubicación demasiado complicada incluso para la gente de aquí (Palacio del Marqués de Contadero). No estaría de más habilitar el kiosco de la Plaza Vázquez de Molina para ayudar al turista a descubrir a la ciudad.






Aprovecho esta entrada para comentar otro de los grandes proyectos que se podrían realizar junto a la creación de una oficina de turismo o centro de recepción de visitantes. Se trata de la rehabilitación de la Torre del Reloj para convertirla en torre-mirador, con la consecuente explotación económica que ello puede conllevar (si en todos los sitios se hace, porqué aquí no?).
Intervenir en su interior para mejorar la accesibilidad, disposición de las correspondientes medidas de protección y voilà, el visitante podrá encontrarse con algunas de las mejores vistas de la ciudad. Y para muestra, un par de imágenes.







Esperemos que nuestros dirigentes tomen buena nota de estas sugerencias!

Brotes verdes

Está viva!
Hace un par de meses nos lamentábamos por la pérdida de la hiedra de San Lorenzo tras una intervención efectuada en el templo por parte del Obispado. Ésta consistió en eliminar parte de la vegetación y arrancar las raices de la hiedra, haciendo que el elemento más definitorio de la iglesia se secara. Día tras día se apreciaba el cambio de tonalidad en la espadaña, que pasaba de mostrar un exhuberante color verde a presentar sólo tristes hojas marchitas.
De la intervención de reforma en el templo nunca más nada se supo. Lo que parecía que iba a ser un posible avance para frenar la ruina del templo quedó en otro atentado más, en este caso muy doloroso para los ubetenses que perdían la romántica imagen de esa espadaña-
Sin embargo, paseando hace un par de días, pude observar como bajo aquellas hojas mustias y secas, surgían nuevas hojas verdes. La hiedra seguía viva.
Esperemos que junto a esos brotes renazcan los deseos de sacar al templo de su ruina imparable o, si no es así, al menos eliminen las hojas secas que afean en gran medida la imagen de este entrañable rincón ubetense.




alza la voz disimuladamente

Ser historiador del arte en Roma y desempeñar la labor de "cicerone" ante las visitas obliga a ver más de una iglesia.
Me ha sido imposible ver las más de ¿trescientas? ¿quinientas? iglesias que hay en Roma y, por mucho que lo intento (y llevo un par de ellas), aún no he encontrado ningún extintor ni luces de emergencia como las que tenemos en nuestra recién inventada iglesia de Santa María, ejemplo paradigmático de la restauración (especialmente como decálogo de lo que no se debe hacer).
Igualmente, para bien o para mal, he tenido la suerte de visitar las grandes basílicas de la Ciudad Eterna y, en mi quinta visita en este tiempo a la Basílica de San Pedro del Vaticano, ¡por fin he visto la luz! En San Pedro existen altavoces y cajas de fusibles pero, tan bien integrados, que no pueden compararse con la elegancia sin par del extintor, luces de emergencia y altavoces de aluminio de nuestra iglesia mayor y su claustra. Y para muestra, un par de fotos...
Creo que la próxima vez que vuelva a San Pedro me detendré a admirar la cúpula de Miguel Ángel, y no pensar en otras bobadas que, para ingenieros e interioristas, nos bastamos en Úbeda.











Por la defensa de nuestro patrimonio

Era una muerte anunciada pero aún faltaría tiempo por llegar.
La iglesia de Santa María abre oficialmente sus puertas el día 8 de mayo de 2011, con la bendición del Obispo de Jaén D. Ramón del Hoyo, y con la presencia de los políticos de turno que se pondrán para la foto por lo ¿bien? que lo han hecho.
Ahora toca amueblarla y para ello se cogerán todos los elementos que, tras 27 años, han permanecido en San Pedro. Y esta pequeña iglesia, que ha servido como ayuda a la parroquia de Santa María durante estos años, cerrará sus puertas definitivamente. Aún se mantenía con un culto semanal que, si bien no es mucho, ya le suponía una mínima conservación y mantenimiento.
De nada le servirá su céntrica ubicación en la ciudad pues estará condenada a su ruina -ya bastante avanzada, por cierto, con graves problemas de humedades en sus bóvedas- y entrará en ese -por desgracia- selecto club ubetense de los grandes olvidados: las iglesias de Santo Domingo, San Lorenzo y Madre de Dios del Campo.
¿Para qué tener un patrimonio tan valioso si lo dejamos que se caiga vilmente? ¿Para qué sirve el título de la Unesco, aparte de explotarlo al máximo de cara al turismo? Y en relación a esto, ¿qué se le ofrece al turista si no son fachadas y edificios cerrados a cal y canto?
Sirva este humilde comentario como una llamada de atención a los ubetenses para que, por fin, luchen por lo suyo y no permanezcan con los brazos cruzados.
Nuestro patrimonio desaparece, ¿no vais a hacer nada por evitarlo?

Apertura de Santa María

Debería sumarme al ingente número de comentarios sobre el fin de las obras de "restauración" de Santa María pero mejor verlo en directa para comentar... aunque ya he comentado bastantes veces mis ideas en este blog.
Eso si, agradecer la discrección al saber escoger y ubicar los elementos muebles: qué bien combina un escudo heráldico del siglo XVI con un extintor del XXI. Seguro que así evitamos imágenes como la que ilustra esta entrada...



Se han superado las 10000 visitas!

Esta entrada tiene como fin el agradecer a todos aquellos lectores del blog su apoyo. Lo que empezó siendo un humilde blog ha superado las 10000 visitas; además, me sorprende sobre todo la ubicación de las entradas, desde América hasta Asia.
Por supuesto que muchos blogs superarán el número de entradas, pero para mí que era una simple forma de comunicarme y expresar mis ideas es todo un logro.
Igualmente pedir perdón públicamente si a alguien no le gustan mis opiniones pero, como ya digo, es un blog con un carácter personal. Si alguien se han sentido ofendido, no era mi intención.
Gracias, en resumidas cuentas, por vuestro apoyo, por vuestros comentarios, y por seguir el blog en definitiva.

Hundimiento del antiguo Cuartel de Santa Clara

Otro elemento más que desaparece de nuestro patrimonio: el patio del Cuartel de Santa Clara, originariamente conocido como Palacio del Conde de Gavia; sin embargo, seguro que no será el último.
Dicen que se reconstruirá, dicen que se podrá en valor, dicen que... palabras, palabras y más palabras, que en vísperas de elecciones municipales tienen poco valor.
Mientras unos a otros se lanzan insultos y se echan las culpas, el Tiempo al que a la Historia vence sigue su deambular silencioso haciendo que todo vuelva a la tierra de donde surge...

Arquitectura y urbanismo en Úbeda (1808-1931)

Hasta hace pocos años, la historiografía artística, tanto nacional como extranjera, ha venido fijando su atención sobre nuestra ciudad de manera prioritaria en un siglo que fue para ella definitorio: el XVI, su arquitectura renacentista y, de un modo especial, la figura cada vez más atrayente de Andrés de Vandelvira. Pero una ciudad no se construye en varias décadas por grande que éstas hayan sido en su afán edilicio. Una ciudad es una continuidad de tiempos que dialogan entre sí, conformando un “genius loci” que la convierte en algo singular, irrepetible.
Por fortuna, en los últimos tiempos han ido apareciendo estudios que nos ayudan a comprender este fenómeno integrador y poliédrico que es la urbe, gracias a las imprescindibles aportaciones de autores como el doctor Almagro García para el siglo XVII.
Pero quedaba un capítulo de nuestra historia decisivo: El siglo XIX. Un siglo clave en el que se verifica la quiebra entre el modelo de ciudad propio del Antiguo Régimen, no exento de resabios urbanísticos medievales, para dar paso a la ciudad burguesa que, de un modo paulatino y a veces torpe, postula nuevos planteamientos de modernidad, higienismo, transformación del modelo de ciudad conventual, de “Civitas Dei”, por otro dominado por una falsa idea de progreso que todo lo estandariza.
La Úbeda del XIX, es la Úbeda de las diversas y consecutivas desamortizaciones, aquellas que de un modo inexorable borraron de su solar una buena parte de nuestro patrimonio monumental. En esto Úbeda tampoco se diferencia del resto de las ciudades históricas españolas. Por el contrario, las transformaciones decimonónicas aquí -si las comparamos con otros casos- fueron tímidas y siempre determinadas por las sempiternas carencias presupuestarias.
Decía Ganivet, hablando de su Granada, que gracias a estas estrecheces económicas pudo salvarse una buena parte de la ciudad que él amaba. Otras veces no sucedió así. Hubo recursos y las cosas se hicieron casi siempre para desgracia de los siglos venideros.
En una palabra, el siglo XIX se llevó por delante más de lo que nos dejó. Y esto creo que es un aserto incuestionable. Y hoy esa Úbeda desaparecida difícilmente sería reconocida por nosotros. Demolición de puertas y fardos completos de la antigua muralla, tanto en su cinturón murado como en los arrabales, supresión de conventos (hasta una docena de ellos), extinción de ermitas, desaparición de parroquias, de viejos hospitales, embovedado de calles por las que antes transitaban arroyos más o menos pestilentes, pero arroyos, degradación de muchos de sus viejos palacios por una ocupación vecinal desorbitada. Y así un largo etcétera. Con ello nos quedó una ciudad correcta, todavía hermosa, pero menos emotiva y pintoresca. Una ciudad en la que, poco a poco, irían apareciendo sus nuevos paseos, sus colegios, su arquitectura del ocio, sus construcciones comerciales.
Es justo reconocer que, hasta la fecha, estudiosos como don Ginés Torres Navarrete, por no citar a otros de similar mérito y rigor, habían ido aportando en base al estudio de las fuentes documentales inéditas un buen número de noticias que, de manera gradual, irían configurando los nuevos perfiles urbanos y arquitectónicos que este siglo iba dibujando.
Sin embargo, faltaba un estudio aglutinador que, junto a la aportación de nuevos materiales desconocidos que oscilan entre la documentación extraída de archivos como el municipal, o la recopilación de otras fuentes como las que nos reporta la fotografía antigua, comportara una labor exhaustiva de síntesis y globalidad, sin la cual se haría difícil obtener una información precisa y cabal de fenómenos tan complejos como los aquí tratados por el doctor José Manuel Almansa Moreno.
La trayectoria profesional de este joven profesor universitario e investigador es brillante y ya ha dado sobradas muestras de su madurez intelectual y de sus dotes historiográficas.
José Manuel Almansa es un buen conocedor de la ciudad a la que ama, un sagaz estudioso de su Úbeda natal. Y buena prueba de ello la ha dado en su ya creciente producción literaria, plena de artículos y monografías.
Si antes fuera el estudio de la pintura mural en el siglo XVI para toda la provincia de Jaén, ahora nos obsequia con esta monumental monografía donde compendia la historia y los avatares constructivos del siglo XIX y primeras décadas del XX.
En suma, creo que nos encontramos ante una gran y novedosa aportación para el conocimiento de nuestra historia y el acervo cultural de la que es hijo.


Arsenio Moreno Mendoza.

¿Más despropósitos?

Asombrado me quedo con las últimas declaraciones que he leído sobre la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares. Tras casi 28 años de obras y en vísperas de elecciones se plantea su apertura. Sin embago, los despropósitos cometidos en el templo no acaban, sino que continúan. Extraigo este párrafo del texto escrito por Alberto Román en la edición del Ideal:

"Lo cierto es que, aunque la quinta y última fase de la intervención está prácticamente acabada, aún quedan muchos detalles y remates pendientes a nivel de carpintería y albañilería, que suelen llevarse bastante tiempo. Actualmente se está colocando la solería en la Capilla de Jesús y piedra vieja en la zona de entrada a la iglesia. También en el acceso, en un punto donde hay dos arcos, por iniciativa del arquitecto responsable se está planteando la posibilidad de retirar uno de ellos, el más antiguo, que ha dejado de tener utilidad. Con ello se facilitaría la salida y entrada de algunos tronos. Y después vendrá lo concerniente a la limpieza y retirada de elementos sobrantes"

¿Estamos tontos o qué? Bastante se ha eliminado alegremente del templo, bastante ha sido mancillado su historia y su arte. ¿Porqué continuar? Y la excusa de los tronos es la peor que ha encontrado, teniendo en cuenta que en este tiempo de obras algunos tronos han salido sin problema.
De verdad, no lo entiendo. Imagino que será uno de los dos arcos que conectan con el claustro. ¿El más antiguo? ¿Porqué no quitar la "tribuna" de hormigón que se ha realizado junto a la capilla bautismal? ¿Porqué no quitar el catálogo de azulejos y ventanas del templo? ¿Porqué tenemos esta "pachorra" en Úbeda que ya no nos quejamos de nada? Así nos va!!!

Recuperación de la fachada del Palacio de los Orozco




Deshabitado desde hace más de 10 años, el destino de esta interesante vivienda -propiedad de la familia Miras Orozco- era incierto.
Semana a semana se apreciaba el deterioro en la fachada del edificio, como consecuencia de la ruina existente en el interior del edificio (originado por daños en los tejados y en el sistema de desagües).
Tras varias denuncias sobre el mal estado de conservación, por fin se ha llevado a cabo la intervención en el edificio. El proyecto, llevado a cabo por el arquitecto local Miguel Sánchez Díaz, se centró en la reparación de las cubiertas de la vivienda, la parte que menos se aprecia pero la más importante para consolidar el edificio.
Por su parte, el joven restaurador Manuel Martos Leiva se ha centrado en restaurar la fachada principal, quizás la parte más visible de la construcción, que había llegado a un importante grado de degradación. Prueba de ello es el hecho de tener que haber tenido que recomponer totalmente piezas decorativas como capiteles o canecillos que, directamente, ya no existían por haberse desintegrado por efecto de la ruina.
Tras meses cubiertos de andamios, ahora sale a la luz la reluciente fachada del edificio. Sin embargo, la intervención en el inmueble aún no ha acabado, pues se hace necesario continuar el proyecto por la fachada lateral (zona de cocheras) y especialmente al interior, uno de los lugares menos conocidos y más interesantes de nuestra arquitectura burguesa.
Esperemos que la familia Miras Orozco, promotora de la restauración de su patrimonio y el de todos los que viven y visitan nuestra ciudad, continúen con la financiación de las obras de restauración de esta magnífica vivienda.

¿Será este año?

No voy a hablar mucho más de Santa María, pues todos sabemos las barbaridades que se han hecho en este templo (con echar una visual a algunos de los blogs amigos, se podrá ver).
Sin embargo, dejo aquí esta foto del recuerdo, cuando Santa María era una iglesia blanca y luminosa -en mal estado de conservación es cierto, pero blanca y luminosa-. Todo parece indicar que la iglesia soportará el paso de varios años más, pero ha perdido su esencia y se ha enmascarado de diferentes estilos neocatetos.
Ya se acercan las elecciones municipales, todo parece indicar que abrirá sus puertas: llegarán los políticos, se harán la foto correspondiente, y se echarán sus cervezas y sus gambas para celebrar... ¿para celebrar, qué? El haber desprovisto a una gran generación de ubetenses de su iglesia mayor, de haber tardado 27 años en rehabilitar-destruir un templo cuando en otros casos apenas se tardan 3-4 años, de consentir como nuestro patrimonio se va degradando día a día y no se hace nada salvo echarse las culpas de unos a otros?
En fin, que se acercan las elecciones y ¿quizás? este año veamos Santa María por fin abierta... ¿pero, qué Santa María?