Por la defensa de nuestro patrimonio

Era una muerte anunciada pero aún faltaría tiempo por llegar.
La iglesia de Santa María abre oficialmente sus puertas el día 8 de mayo de 2011, con la bendición del Obispo de Jaén D. Ramón del Hoyo, y con la presencia de los políticos de turno que se pondrán para la foto por lo ¿bien? que lo han hecho.
Ahora toca amueblarla y para ello se cogerán todos los elementos que, tras 27 años, han permanecido en San Pedro. Y esta pequeña iglesia, que ha servido como ayuda a la parroquia de Santa María durante estos años, cerrará sus puertas definitivamente. Aún se mantenía con un culto semanal que, si bien no es mucho, ya le suponía una mínima conservación y mantenimiento.
De nada le servirá su céntrica ubicación en la ciudad pues estará condenada a su ruina -ya bastante avanzada, por cierto, con graves problemas de humedades en sus bóvedas- y entrará en ese -por desgracia- selecto club ubetense de los grandes olvidados: las iglesias de Santo Domingo, San Lorenzo y Madre de Dios del Campo.
¿Para qué tener un patrimonio tan valioso si lo dejamos que se caiga vilmente? ¿Para qué sirve el título de la Unesco, aparte de explotarlo al máximo de cara al turismo? Y en relación a esto, ¿qué se le ofrece al turista si no son fachadas y edificios cerrados a cal y canto?
Sirva este humilde comentario como una llamada de atención a los ubetenses para que, por fin, luchen por lo suyo y no permanezcan con los brazos cruzados.
Nuestro patrimonio desaparece, ¿no vais a hacer nada por evitarlo?

Apertura de Santa María

Debería sumarme al ingente número de comentarios sobre el fin de las obras de "restauración" de Santa María pero mejor verlo en directa para comentar... aunque ya he comentado bastantes veces mis ideas en este blog.
Eso si, agradecer la discrección al saber escoger y ubicar los elementos muebles: qué bien combina un escudo heráldico del siglo XVI con un extintor del XXI. Seguro que así evitamos imágenes como la que ilustra esta entrada...



Se han superado las 10000 visitas!

Esta entrada tiene como fin el agradecer a todos aquellos lectores del blog su apoyo. Lo que empezó siendo un humilde blog ha superado las 10000 visitas; además, me sorprende sobre todo la ubicación de las entradas, desde América hasta Asia.
Por supuesto que muchos blogs superarán el número de entradas, pero para mí que era una simple forma de comunicarme y expresar mis ideas es todo un logro.
Igualmente pedir perdón públicamente si a alguien no le gustan mis opiniones pero, como ya digo, es un blog con un carácter personal. Si alguien se han sentido ofendido, no era mi intención.
Gracias, en resumidas cuentas, por vuestro apoyo, por vuestros comentarios, y por seguir el blog en definitiva.

Hundimiento del antiguo Cuartel de Santa Clara

Otro elemento más que desaparece de nuestro patrimonio: el patio del Cuartel de Santa Clara, originariamente conocido como Palacio del Conde de Gavia; sin embargo, seguro que no será el último.
Dicen que se reconstruirá, dicen que se podrá en valor, dicen que... palabras, palabras y más palabras, que en vísperas de elecciones municipales tienen poco valor.
Mientras unos a otros se lanzan insultos y se echan las culpas, el Tiempo al que a la Historia vence sigue su deambular silencioso haciendo que todo vuelva a la tierra de donde surge...

Arquitectura y urbanismo en Úbeda (1808-1931)

Hasta hace pocos años, la historiografía artística, tanto nacional como extranjera, ha venido fijando su atención sobre nuestra ciudad de manera prioritaria en un siglo que fue para ella definitorio: el XVI, su arquitectura renacentista y, de un modo especial, la figura cada vez más atrayente de Andrés de Vandelvira. Pero una ciudad no se construye en varias décadas por grande que éstas hayan sido en su afán edilicio. Una ciudad es una continuidad de tiempos que dialogan entre sí, conformando un “genius loci” que la convierte en algo singular, irrepetible.
Por fortuna, en los últimos tiempos han ido apareciendo estudios que nos ayudan a comprender este fenómeno integrador y poliédrico que es la urbe, gracias a las imprescindibles aportaciones de autores como el doctor Almagro García para el siglo XVII.
Pero quedaba un capítulo de nuestra historia decisivo: El siglo XIX. Un siglo clave en el que se verifica la quiebra entre el modelo de ciudad propio del Antiguo Régimen, no exento de resabios urbanísticos medievales, para dar paso a la ciudad burguesa que, de un modo paulatino y a veces torpe, postula nuevos planteamientos de modernidad, higienismo, transformación del modelo de ciudad conventual, de “Civitas Dei”, por otro dominado por una falsa idea de progreso que todo lo estandariza.
La Úbeda del XIX, es la Úbeda de las diversas y consecutivas desamortizaciones, aquellas que de un modo inexorable borraron de su solar una buena parte de nuestro patrimonio monumental. En esto Úbeda tampoco se diferencia del resto de las ciudades históricas españolas. Por el contrario, las transformaciones decimonónicas aquí -si las comparamos con otros casos- fueron tímidas y siempre determinadas por las sempiternas carencias presupuestarias.
Decía Ganivet, hablando de su Granada, que gracias a estas estrecheces económicas pudo salvarse una buena parte de la ciudad que él amaba. Otras veces no sucedió así. Hubo recursos y las cosas se hicieron casi siempre para desgracia de los siglos venideros.
En una palabra, el siglo XIX se llevó por delante más de lo que nos dejó. Y esto creo que es un aserto incuestionable. Y hoy esa Úbeda desaparecida difícilmente sería reconocida por nosotros. Demolición de puertas y fardos completos de la antigua muralla, tanto en su cinturón murado como en los arrabales, supresión de conventos (hasta una docena de ellos), extinción de ermitas, desaparición de parroquias, de viejos hospitales, embovedado de calles por las que antes transitaban arroyos más o menos pestilentes, pero arroyos, degradación de muchos de sus viejos palacios por una ocupación vecinal desorbitada. Y así un largo etcétera. Con ello nos quedó una ciudad correcta, todavía hermosa, pero menos emotiva y pintoresca. Una ciudad en la que, poco a poco, irían apareciendo sus nuevos paseos, sus colegios, su arquitectura del ocio, sus construcciones comerciales.
Es justo reconocer que, hasta la fecha, estudiosos como don Ginés Torres Navarrete, por no citar a otros de similar mérito y rigor, habían ido aportando en base al estudio de las fuentes documentales inéditas un buen número de noticias que, de manera gradual, irían configurando los nuevos perfiles urbanos y arquitectónicos que este siglo iba dibujando.
Sin embargo, faltaba un estudio aglutinador que, junto a la aportación de nuevos materiales desconocidos que oscilan entre la documentación extraída de archivos como el municipal, o la recopilación de otras fuentes como las que nos reporta la fotografía antigua, comportara una labor exhaustiva de síntesis y globalidad, sin la cual se haría difícil obtener una información precisa y cabal de fenómenos tan complejos como los aquí tratados por el doctor José Manuel Almansa Moreno.
La trayectoria profesional de este joven profesor universitario e investigador es brillante y ya ha dado sobradas muestras de su madurez intelectual y de sus dotes historiográficas.
José Manuel Almansa es un buen conocedor de la ciudad a la que ama, un sagaz estudioso de su Úbeda natal. Y buena prueba de ello la ha dado en su ya creciente producción literaria, plena de artículos y monografías.
Si antes fuera el estudio de la pintura mural en el siglo XVI para toda la provincia de Jaén, ahora nos obsequia con esta monumental monografía donde compendia la historia y los avatares constructivos del siglo XIX y primeras décadas del XX.
En suma, creo que nos encontramos ante una gran y novedosa aportación para el conocimiento de nuestra historia y el acervo cultural de la que es hijo.


Arsenio Moreno Mendoza.

¿Más despropósitos?

Asombrado me quedo con las últimas declaraciones que he leído sobre la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares. Tras casi 28 años de obras y en vísperas de elecciones se plantea su apertura. Sin embago, los despropósitos cometidos en el templo no acaban, sino que continúan. Extraigo este párrafo del texto escrito por Alberto Román en la edición del Ideal:

"Lo cierto es que, aunque la quinta y última fase de la intervención está prácticamente acabada, aún quedan muchos detalles y remates pendientes a nivel de carpintería y albañilería, que suelen llevarse bastante tiempo. Actualmente se está colocando la solería en la Capilla de Jesús y piedra vieja en la zona de entrada a la iglesia. También en el acceso, en un punto donde hay dos arcos, por iniciativa del arquitecto responsable se está planteando la posibilidad de retirar uno de ellos, el más antiguo, que ha dejado de tener utilidad. Con ello se facilitaría la salida y entrada de algunos tronos. Y después vendrá lo concerniente a la limpieza y retirada de elementos sobrantes"

¿Estamos tontos o qué? Bastante se ha eliminado alegremente del templo, bastante ha sido mancillado su historia y su arte. ¿Porqué continuar? Y la excusa de los tronos es la peor que ha encontrado, teniendo en cuenta que en este tiempo de obras algunos tronos han salido sin problema.
De verdad, no lo entiendo. Imagino que será uno de los dos arcos que conectan con el claustro. ¿El más antiguo? ¿Porqué no quitar la "tribuna" de hormigón que se ha realizado junto a la capilla bautismal? ¿Porqué no quitar el catálogo de azulejos y ventanas del templo? ¿Porqué tenemos esta "pachorra" en Úbeda que ya no nos quejamos de nada? Así nos va!!!

Recuperación de la fachada del Palacio de los Orozco




Deshabitado desde hace más de 10 años, el destino de esta interesante vivienda -propiedad de la familia Miras Orozco- era incierto.
Semana a semana se apreciaba el deterioro en la fachada del edificio, como consecuencia de la ruina existente en el interior del edificio (originado por daños en los tejados y en el sistema de desagües).
Tras varias denuncias sobre el mal estado de conservación, por fin se ha llevado a cabo la intervención en el edificio. El proyecto, llevado a cabo por el arquitecto local Miguel Sánchez Díaz, se centró en la reparación de las cubiertas de la vivienda, la parte que menos se aprecia pero la más importante para consolidar el edificio.
Por su parte, el joven restaurador Manuel Martos Leiva se ha centrado en restaurar la fachada principal, quizás la parte más visible de la construcción, que había llegado a un importante grado de degradación. Prueba de ello es el hecho de tener que haber tenido que recomponer totalmente piezas decorativas como capiteles o canecillos que, directamente, ya no existían por haberse desintegrado por efecto de la ruina.
Tras meses cubiertos de andamios, ahora sale a la luz la reluciente fachada del edificio. Sin embargo, la intervención en el inmueble aún no ha acabado, pues se hace necesario continuar el proyecto por la fachada lateral (zona de cocheras) y especialmente al interior, uno de los lugares menos conocidos y más interesantes de nuestra arquitectura burguesa.
Esperemos que la familia Miras Orozco, promotora de la restauración de su patrimonio y el de todos los que viven y visitan nuestra ciudad, continúen con la financiación de las obras de restauración de esta magnífica vivienda.

¿Será este año?

No voy a hablar mucho más de Santa María, pues todos sabemos las barbaridades que se han hecho en este templo (con echar una visual a algunos de los blogs amigos, se podrá ver).
Sin embargo, dejo aquí esta foto del recuerdo, cuando Santa María era una iglesia blanca y luminosa -en mal estado de conservación es cierto, pero blanca y luminosa-. Todo parece indicar que la iglesia soportará el paso de varios años más, pero ha perdido su esencia y se ha enmascarado de diferentes estilos neocatetos.
Ya se acercan las elecciones municipales, todo parece indicar que abrirá sus puertas: llegarán los políticos, se harán la foto correspondiente, y se echarán sus cervezas y sus gambas para celebrar... ¿para celebrar, qué? El haber desprovisto a una gran generación de ubetenses de su iglesia mayor, de haber tardado 27 años en rehabilitar-destruir un templo cuando en otros casos apenas se tardan 3-4 años, de consentir como nuestro patrimonio se va degradando día a día y no se hace nada salvo echarse las culpas de unos a otros?
En fin, que se acercan las elecciones y ¿quizás? este año veamos Santa María por fin abierta... ¿pero, qué Santa María?

Ya iba tocando

Pues sí, ha costado pero por fin se está procediendo a quitar los andamios de la Plaza Vázquez de Molina. Posiblemente las ruinas caerán en el olvido y seguramente se intervendrá para ponerlas en valor pero, al menos, la fachada de piedra ya está despejada. Algo es algo!

Encuentra las diferencias

Hoy propongo un juego... bueno, dos juegos.
Vayan de paseo por la Plaza del Mercado:
1º. Esquiven obras y coches.
2º. Comparando esta fotografía (desde ayer se puede considerar como "antigua"), busquen dos grandes diferencias verdes que ya no están... y que conste que el viento no los ha quitado de en medio!

La pila bautismal de San Pedro

La verdad es que en Úbeda hay cosas inconcebibles, y mucho más en relación con nuestro patrimonio histórico-artístico.
La iglesia de San Pedro presentaba su torre ubicada en la zona de la cabecera y por motivos desconocidos se trasladó a los pies del templo. Sobre este cambio, quizás posiblemente se deba al proceso de reorganización de la plaza homónima en los años 50-60 (aunque tenga poca lógica esta teoría, cosas más raras se han visto); quizás simplemente habría que pensar en la teoría de la conveviencia: las torres de San Pedro y el Palacio del Conde de Guadiana eran vecinas mal avenidas y desearon poner tierra de por medio...




El caso es que con ese traslado se perdió uno de los elementos más interesantes que tenía la iglesia, como era una bella pila bautismal de estilo mudéjar, realizada en piedra (que averigüe usted en casa de quien estará).
Hoy en día el templo está abandonado, con culto semanal que posiblemente deje de tener cuando se abra la iglesia de Santa María (y que posiblemente conllevará el cierre de San Pablo). Junto al escaso uso del templo, hay que denunciar las humedades que tiene, más debido a los jardines particulares de viviendas colindantes, que a los propios efectos metereológicos en las cubiertas (que también tendrán lo suyo).



La verdad es que poca cosa se puede hacer. El templo es propiedad privada y visto el mantenimiento que los dueños hacen de otros templos de la ciudad (véase Santo Domingo y San Lorenzo), simplemente nos quedará "rezar" para que la Santa Providencia los conserves muchos años, porque dinero poco se invertirá en ellos.

Intervenciones acertadas

Tradicionalmente se piensa en el siglo XIX como una época nefasta para el urbanismo y la arquitectura de nuestra ciudad: la supresión parroquial, las desamortizaciones eclesiásticas y demolición de numerosos accesos y lienzos de la muralla así lo manifiestan. Sin embargo, con sus aspectos negativos, estos cambios forman parte del propio devenir histórico de la ciudad. No olvidemos que es durante esta centuria cuando también se producen los primeros intentos por alcanzar la modernidad vinculados al auge de una incipiente burguesía, floreciendo una muy interesante arquitectura de carácter comercial, lúdica y doméstica, y creándose nuevas zonas de paseo que modificarían sustancialmente la imagen de “la ciudad del rey” o de la “ciudad conventual” heredada de épocas pasadas.
A pesar de no ser valorada, existe una importante arquitectura doméstica decimonónica en nuestra ciudad que sorprende por su variedad estilística, siguiendo formas tradicionales, clasicistas, eclécticas, modernistas… Sin embargo, la escasa valoración de esta realidad patrimonial en detrimento de otras (propias del pasado medieval o renacentista), así como el auge y la especulación urbanística de las últimas décadas, han supuesto la desaparición de un gran número de estas construcciones.
Uno de las viviendas más conocidas (o al menos más reconocidas) sería el elegante Palacio de los Orozco, en la Plaza de San Pedro, inmortalizado por Antonio Muñoz Molina en su Beatus Ille, y que -tras muchos años de degradación- en la actualidad se encuentra en proceso de restauración.



A pesar de no ser tan conocido, mencionar un interesante ejemplo de vivienda ubicado en el nº 20 de la Corredera de San Fernando, muy cerca del antiguo Casino de Artesanos. Posiblemente construida hacia 1909, esta casa presenta un cuerpo bajo de piedra, y dos pisos de altura con fachada de yeso imitando un paramento; en cada uno de los cuerpos se localizan cuatro vanos enmarcados con molduras de yeso, decorados con jarrones y caras de angelotes en el cuerpo inferior, y ménsulas resaltadas en el piso superior, presentando como remate una cornisa decorada con ménsulas y otros motivos geométricos.
El paso inexorable del tiempo y la falta de cuidados había supuesto que el inmueble llegara a presentar un avanzado estado de ruina. Finalmente, tras muchos años de abandono, fue adquirido por una promotora para proceder a la construcción de viviendas en el inmueble.
Así, se procedió a la demolición total del interior y, para sorpresa de gran parte de la población ubetense, salió a la luz un torreón de la muralla de la ciudad.
Historiadores y arqueólogos sabían de la existencia de este torreón y colindante lienzo de muralla, pero éstos no eran visible fácilmente (tan sólo mirando desde la calle Ventanas se podía vislumbrar la parte superior del torreón, totalmente cubierta de vegetación). Su ocultamiento se habría producido durante el siglo XIX, momento en que los vecinos solicitan constantemente al Ayuntamiento la cesión de la muralla para construir sus viviendas adosadas a ella, siendo la zona de la Corredera de San Fernando una de las más codiciadas por su cercanía a la Plaza de Toledo, centro comercial por excelencia.
La demolición del interior y aparición del torreón supuso el origen de cierta polémica en algunos sectores de la población ubetense: algunos abogaban por la total liberación del torreón (tal y como había ocurrido con la cercana Torre Octogonal, sacada a la luz en los años 70 por Rafael Vañó), mientras que otros abogaban por la reconstrucción total del edificio en estilo contemporáneo; muy pocos apostaban por la defensa de la histórica fachada de yeso.
Sin embargo, la intervención efectuada en el inmueble ha sido una de las soluciones más acertadas y respetuosas que se ha llevado últimamente en la ciudad. Ésta ha consistido en reedificar la vivienda tal y como el promotor tenía planeado, creando además un espacio de respeto delante del torreón, evitando su aprisionamiento y permitiendo su visibilidad en un futuro.
La torre, hoy saneada y limpia de elementos vegetales, está realizada en sillar, destacando la presencia de un escudo heráldico con la representación de un castillo. Este escudo afirma la validez del Romance de Jorge Mercado (siglo XV), el cual afirmaba que cada una de las torres de la ciudad habría sido reconstruida por miembros de la nobleza ubetense, las órdenes militares y el obispado de Jaén; en este caso, todo parece indicar que ésta sería la torre patrocinada por la familia de los Castillos. Sin embargo, no todo puede ser perfecto: por desgracia no se ha procedido a la restauración y saneamiento de la muralla colindante, que en la actualidad presenta un estado deplorable, con vegetación y con numerosas piedras sueltas que, en un futuro no muy lejano, pueden dar lugar a desprendimientos y graves deterioros.



Uno de los aspectos más relevantes de la intervención ha sido la restauración de su fachada de yeso que, como he dicho, es una de las más interesantes que aún hoy perviven en Úbeda, y expresión manifiesta de la cultura decimonónica vinculada al auge de la burguesía. El trabajo particular ha sido llevado a cabo por el restaurador ubetense Manuel Martos Leiva y su equipo de trabajo que, con respeto y buen hacer profesional, han devuelto su antiguo esplendor a la fachada, marcando un antes y un después en este tipo de intervenciones.
Esperemos que en un día no muy lejano este tipo de actuaciones no sean una mera quimera, y nuestra ciudad recupere el esplendor de su patrimonio siempre respetando su pasado histórico, tal y como corresponde a una Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Monumento Nacional

Aquí una imagen del Hospital de Santiago, Monumento Nacional desde 1917, joya de la arquitectura renacentista de Vandelvira, Centro de COngresos y Exposiciones y bla, bla, bla...
De nada sirve tantos epítetos si luego nos encontramos lo que nos encontramos. Una de las puertas laterales de lo que fuera Casa Cuna, un arco de ancho dovelaje castellano con la fecha inscrita de 1881, fecha de unas intervenciones para adaptarlo a tal fin.
Hoy tan sólo podemos decir que es un nido de mugre, suciedad y pintadas, y que por ahora no hay visos de que vaya a cambiar... así nos va: si esto ocurre con el Hospital de Santiago, ¿qué no ocurrirá con otros monumentos menos conocidos y reconocidos?

La hiedra de San Lorenzo (toma III)

Sólo nos queda decir: DESCANSE EN PAZ. NUNCA TE OLVIDAREMOS

La hiedra de San Lorenzo (toma II)

Hace un par de días hacíamos referencia al tema de la hiedra de la espadaña de San Lorenzo... en ese momento hice una foto y ayer hice una nueva, y claramente se aprecian los cambios en la misma, pues todas las hojas se están secando aceleradamente.
La hiedra de San Lorenzo se está muriendo. ¿Se tomarán cartas en el asunto o caerá con ella el resto del templo?



La hiedra de San Lorenzo

Qué gran debate!!! Hiedra sí, hiedra no!!! y mientras nos peleamos por el tema, sacamos los cuchillos y nos rasgamos las vestiduras, la antigua iglesia de San Lorenzo continúa con su declive y progresiva ruina...
La hiedra de San Lorenzo, elemento romántico por antonomasia y clara muestra de dejadez del pueblo ubetense, ha sido recortada en parte. Elemento bello, sin duda, pero dañino para la maltrecha fábrica del templo. De cualquier modo, hasta que no se tomen cartas en el asunto seriamente todo lo que se haga en la antigua parroquial será ineficaz... Su legítimo dueño debe proceder a su reparación o, de lo contrario, se deberán aplicar las normas impuestas por la LPHE/1985, como a todos los ciudadanos se obliga en tales casos.
San Lorenzo se cae, San Lorenzo se está cayendo, se pondrá freno a su deterioro?