Uno pedía encalar sus paredes, otro decía de voltear unas nuevas bóvedas, otros de colocar nuevas solerías acordes al lugar, otros de eliminar el catálogo de azulejos de las capillas, limpiar sus verjas y retablos, algunos hablaban de plantar un ciprés... y todo se hacía realidad en poco tiempo.
Al rato me desperté y mirando en internet ví que sólo se ha puesto un cartel mal escrito en el que avisa que la Junta de Andalucía intervendrá en la Iglesia de los Reales Alcàzares (encima mal escrito). Qué bonito es soñar!