El Palacio de los Orozco

Por su ubicación privilegiada y disposición aislada, uno de los edificios más interesantes de Úbeda es el Palacio de los Orozco en la Plaza de San Pedro, el cual constituye uno de los escenarios en que se desarrolla la acción de la novela Beatus Ille (1986), de Antonio Muñoz Molina.
A pesar de que aparece reflejado en la mayoría de las guías turísticas de la ciudad, son pocos los estudios llevados a cabo sobre el Palacio de los Orozco, antaño conocida como Casa de los Marqueses de Cúllar. Se trata de un raro ejemplar de arquitectura burguesa decimonónica, por desgracia en muy mal estado de conservación pues, como todos sabemos, su fachada sufre un proceso de desmoronamiento como consecuencia de varias patologías, especialmente de humedades. Esto se incrementa por el hecho de que desde hace varios años nadie vive en la casona, no llevándose a cabo las reparaciones necesarias para asegurar su perfecto mantenimiento.
La vivienda se construiría en el último cuarto del siglo XIX, hacia 1889 según revela el cancel de la puerta. Sin embargo, el inmueble sufriría una serie de reformas en 1914 que afectarían especialmente a su fachada y espacio de cocheras, como así lo revelan las actas capitulares de este año: «Ornato= Dada cuenta de una instancia suscrita por la Excma. Sra. Marquesa Vda. de Cullar de Baza de esta vecindad interesando permiso para reedificar y decorar la parte de fachada correspondiente á las Cocheras de la Casa de su propiedad sita en la Plaza de San Pedro, con vuelta á la Calle Postigo; se acordó acceder á lo solicitado».

En su fachada se aprecia la influencia de modelos extranjeros, aunque se desconoce quién ejecutaría dichas obras (se presupone la participación de arquitectos de origen holandés así como la importación de piezas desde el extranjero, según relatan los dueños del inmueble). Realizada en ladrillo, con decoración de estuco y empleo de mármol para las balaustradas, en esta fachada encontramos elementos propios del Art Nouveau francés y belga, como son los motivos decorativos florales o el gusto por la forma curvilínea.
La fachada presenta dos cuerpos de desigual tamaño sobre un basamento y un remate a modo de ático, predominando por su simetría al generar tres calles verticales (la central más ancha que las laterales), separadas mediante pilastras con fuste ligeramente almohadillado -alternando el orden toscano y jónico, siguiendo cánones clásicos- que sustentan sus correspondientes entablamentos (complementado con dentellones en el nivel superior).
El primer cuerpo presenta un paramento almohadillado buscando el claroscuro mediante la disposición de bandas horizontales rehundidas. Está presidido por la puerta de acceso, un arco carpanel moldurado sobre pequeños plintos y con clave a modo de ménsula decorada con volutas y hojas carnosas; a ambos lados de la puerta se sitúan dos grandes ménsulas decoradas con volutas y carnoso follaje que sirven de soporte del balcón central del cuerpo superior. En los laterales se disponen las ventanas, grandes arcos carpaneles moldurados que repiten el motivo decorativo de la clave de la puerta principal; estas ventanas se cierran con balaustradas de mármol.
Por su parte, el cuerpo superior presenta el doble de altura que el primero, mostrando un paramento liso y dos niveles de ventanas. Está presidido por un balcón adintelado con clave decorada y delimitado con una balaustrada que, como se dijo antes, apoyan sobre las grandes ménsulas. En los laterales se vuelven a disponer sendas ventanas que repiten el esquema de las del piso inferior. Sobre cada uno de estos tres vanos se disponen ojos de buey a modo de fingidas mansardas, decorados con molduras semicirculares, clave vegetal y placas en recorte (motivos que volveremos a ver en el espacio de la cochera).
El ático de la fachada, con la extensión de la calle central, está presidido por un arco carpanel con ménsula decorada y balaustres, subdividido en tres partes mediante pilares. En los extremos aparecen pilastras toscanas de fuste liso, dispuestas en línea con las pilastras inferiores. Se remata el edificio con una balaustrada, complementado en la zona del ático con cráteras de terracota dispuestas de forma alternada.
El mismo esquema compositivo de los dos primeros cuerpos de la fachada principal se repiten en el costado izquierdo, semioculto por un porche acristalado. Precisamente a la izquierda del bloque central se dispone el espacio de la cochera, que continua formas vistas en el cuerpo central, presentando un muro almohadillado con bandas horizontales rehundidas animado por pilastras toscanas sobre basamento, que generan cinco tramos idénticos y otro de mayor anchura en donde se encuentra la puerta de la cochera, a modo de arco carpanel con clave decorada.

El interior presenta un patio central precedido por un zaguán rectangular decorado con azulejos, y cerrado por un cancel de hierro fundido. Lo más interesado del patio es el empleo de columnas de hierro fundido, sobre las que voltean arcos de medio punto, disponiéndose una galería en el piso superior con arcos de herradura. Siguiendo la tradición italiana, el hueco de la escalera se dispone en la parte central de la crujía derecha.
Todo el conjunto del patio aparece cubierto por una montera acristalada de forma piramidal de planta cuadrada con esquinas achaflanadas, rematada por un tambor octogonal y otra pequeña pirámide poligonal finalizada con una aguja metálica (al igual que la existente en el Casino Antiguo de los Señores, antiguo Convento de la Compañía de Jesús). En cuanto al resto de cubiertas, éstas son techumbres de madera de par y nudillo reforzadas con tirantes, que al exterior se cubren con teja de barro (a excepción de la parte frontal de la fachada, en donde se emplean tejas vidriadas de color verde).
Con todo, lo último que resta por decir es desear que pronto se proceda a la restauración de este inmueble y no se pierda una de las más interesantes fachadas en yeso que aún hoy en día existen en la ciudad.

Descubierto un refugio de la Guerra Civil en Úbeda

Ahora todo el mundo lo sabía...
Todo el mundo menos yo, al menos (es lo que tiene tener 30 años en vez de 70 años). De todas formas, me ha encantado el descubrimiento. Y me ha encantado pq mi ciudad sigue sorprendiéndome para bien -no solamente por la pasividad de algunos de sus vecinos-.
Desde luego, Úbeda no se queda sólo en el Renacimiento. Existe otra ciudad ajena a este movimiento cultural que exige su hueco, aunque sea pequeño...

Otra casa más que cae...

Nuevamente nos encontramos con el afán "protector" que en la Ciudad de los Cerros se lleva a cabo con nuestro patrimonio histórico-artístico...

La Calle de los Canos, la que fuera una de las zonas más importantes de la expansión urbana del siglo XVI de Úbeda, era hasta hace poco tiempo el lugar donde más viviendas populares de esta centuria encontrábamos. Sin embargo, recientemente estas históricas construcciones están siendo sustituidas por insusos bloques de pisos que para nada respetan la fábrica original del edificio, sino que generalmente proceden a demolerlo sin compasión. Para muestra, un botón.

Esperemos que las autoridades reaccionen y eviten su destrucción... Si no, la portada y otros elementos del edificio siempre serán bienvenidos en el chalecito de alguno de nuestros eficientes políticos, siempre preocupados en el bienestar general (especialmente de su comunidad familiar).


El pulpo de la feria

Puntual como cada año, de San Miguel a San Francisco, ha llegado la feria a Úbeda.

Cómo pasa el tiempo. Cada año es la misma feria, y cada año es distinta. Para mí, la feria siempre me trae recuerdos de cuando era niño, cuando la semana antes de que comenzara, todos los amigos del colegio bajábamos por el 18 de Julio (Avenida de la Constitución) para inspeccionar lo que se hacía. De hecho, yo ya era feliz desde el momento en que iban poniendo los cables de las luces, y todos los años esperaba a ver cual era el tipo de bombillas que nos pondrían ese año...
Después, como he dicho, diariamente controlabamos la instalación de los carruseles, y ya sabíamos el sitio que cada uno tendría que ocupar en el lugar donde actualmente está el polideportivo: los coches de choque en la entrada, luego venía el zig-zag pedrín, el pulpo a la derecha (los carruseles de los mayores, como decíamos), la noria y otros grandes al fondo, y todos los cochecitos y tiovivos a la izquierda (los carruseles de los bebés y niños más chicos que nosotros). Para mi, no había feria hasta que no veíamos bajar el carrusel del Pulpo, cuando iba corriendo a verlo, y luego directamente a contarselo a mi madre: "ya está aquí el pulpo!!!".

Uno de los días grandes era el de los Gigantes y Cabezudos, y también de los más trágicos. En primer lugar porque ese día tocaba comer garbanzos con espinacas ("y si no los comes no hay feria"), y después porque había que esperar hasta que te subieran a la feria, con lo que tardaban las madres en arreglarse, la peluquería y el maquillaje... pero luego todo se olvidaba cuando por fin te montabas en el pulpo, en ese carrusel de los mayores porque te levantaba mientras daba vueltas... Me acuerdo hasta de la lambada que sonaba por aquellos años!

Otro de los grandes momentos era el día 29, cuando en mi casa mi madre hacía el reparto de la bolsa con las fichas de los carruseles que Arsenio regalaba para todos los primos... y claro, siempre se barría para casa!!! el que parte y reparte, se lleva la mejor parte.

Todos los días se procuraba ir a la feria, aunque sólo fuera para dar vueltas hasta la hora de volver a casa, distribuyendo el dinero que se había conseguido de tíos, abuelos y demás... y la traca final era el último día, cuando te gastabas todo el dinero extra que nos daban por acabar la feria.


La feria de entonces era muy distinta al de ahora, pues verdaderamente la feria se vivía en la ciudad. De hecho, muchas de las casetas que hoy existen se construían entre la calle Nueva y la Avenida aprovechando viejos locales sin uso (actualmente reconvertidos en locales comerciales o instituciones oficiales); entre otras, me acuerdo de las Casetas de La Columna, de las Angustias, del Resucitado... Y a todas ellas iba el feriante repartiendo la muñeca chochona y el perrito piloto! El resto de tómbolas y demás puestos también estaban en esta calle, y algunos se quedaban varias semanas después de la feria.

Después, la feria cambió de ubicación y se trasladó a las eras del Parque Norte (uno de los recintos más alejados para el ubetense de a pie, como se decía, pero que finalmente llegó a ser uno de los mejores recintos feriales que ha tenido), y posteriormente a su actual ubicación más alejada de la ciudad, en el Polígono y junto a la ITV, en donde personalmente carece del encanto originario que tenía... habrá que esperar a que los años le doten de su propia esencia.

En fin, son épocas distintas de la feria, que corresponde a épocas distintas de la vida. Todas tienen su recuerdo especial, su detalle para recordar: los carruseles de niño, las pandillas de amigos y primeros ligues de adolescente, las comidas y tardes de cubatas y bailes de hoy, e incluso ver como muchos de esos amigos de infancia ya se van convirtiendo en padres y buscan sitios más tranquilos para los niños en su carrito...

No me enrollo más. Ahora solo toca subir a la feria y echar un rato agradable en buena compañía. Así que, vamos pa' la feria!!!

El sueño olímpico

En una semana sabremos si Madrid será ciudad olímpica en 2016.

A mí personalmente me encantaría, porque creo que sería la ciudad más cercana para acercarme y disfrutar de unos Juegos Olímpicos, y sentirlos más cercanos a nuestra cultura (al menos más que los de Pekín o Londres).

La candidatura madrileña tiene sus puntos a favor y en contra, como todas (no me voy a meter en esto ahora). Lo que es triste es como muchos españoles (sobre todo algunos nacionalistas) busquen sabotear esta candidatura para no hacerle sombra a la fantástica experiencia de Barcelona'92.

De cualquier modo, teniendo en cuenta la situación política actual y el reparto de los continentes para celebrar los JJ.OO., todo parece indicar que el pastel se repartirá entre Chicago y Río de Janeiro. Si tengo que elegir, prefiero que sean en Brasil pues qué mejor modo de buscar el carácter universal de las Olimpiadas que buscaba Coubertein que hacerlo en Sudamérica, donde NUNCA se han celebrado unos juegos... aunque claro, con Obama en el poder, quién sabe si será Chicago quien se lleve el gato al agua?

Bueno, cuestiones políticas y deportivas aparte, me quedo con el carácter mítico e icónico de las Olimpiadas. Desde Atenas 1896 hasta Londres 2012, el diseño gráfico ha jugado un gran papel en los carteles y logotipos de los Juegos, a los que cada cuatro años se suman nuevos proyectos... Aquí van los de las ciudades candidatas.

Ya sólo falta esperar a ver qué pasa y ver qué ciudad se suma al largo listado de ciudades olímpicas. Suerte Madrid!

Los milagros del aguaplast


Ahhhhh, como hemos cambiado...

Emulando la canción de Presuntos Implicados, me gustaría enseñaros esta imagen que muestra los cambios que pueden producir en una ciudad los efectos de la especulación inmobiliaria...
Aquí una imagen de Úbeda, concretamente de la Calle Obispo Cobos (popularmente conocida como Calle Nueva), con todas sus casitas pequeñas de 2-3 pisos como mucho, sustituidos por algún que otro mamotreto. De hecho, aún se aprecia el antiguo Convento de La Victoria (actual sede de Hacienda), antes de construir el edificio de Comisiones Obreras.
También se aprecian cambios en el Hospital de Santiago, que por esta época desempeñaba sus funciones sanitarias. Además de todas las dependencias que se aprecian en el patio, es interesante ver la torre de la derecha, que por aquella época se cubría con un frontón y techo de uralita!!!
Al fondo se ven los jardines de la Explanada (antes de construir el ambulatorio y el instituto) e incluso parte de las eras... en fin, que una imagen dice más que mil palabras.
Que la disfruten!!!