Las
fundaciones hospitalarias en Úbeda fueron numerosas desde época antigua,
tal y como nos relata Ruiz Prieto, el cual afirma que posiblemente existiera
una por cada parroquia (si bien algunos estarían sin documentar). De hecho, el
historiador cita hasta trece fundaciones hospitalarias, los cuales serían los
siguientes: Hospital de Santiago, de los Honrados Viejos del Salvador, de Pero
Almíndez o de San Jorge, de San Pedro y San Pablo, de San Antón Abad, de los
Pobres de Jesucristo, de Dios Padre, de Santo Domingo, de San Millán, de Santa
Ana, de Nuestra Señora del Rosario, de San Andrés, de San Gil, entre otros. Tan sólo una de todas estas fundaciones hospitalarias llegó al siglo XX, y se trata del Hospital de Santiago, sustituido en 1975 por el nuevo Hospital "San Juan de la Cruz".
El
Hospital de San Antón Abad se situaba en la collación de San Lorenzo, pues en
varios documentos del archivo municipal se mencionan casas linderas a dicho
establecimiento benéfico. Estaba dedicado a curar el ergotismo, un tipo de herpes popularmente conocido como "fuego de San Antón" o "fuego del diablo", y que era una
enfermedad bastante frecuente en la Edad Media. Por tal motivo, se celebraban las hogueras pues se suponía que gracias a éstas se alejaba esta enfermedad (si bien lo que verdaderamente alejaba eran a las pulgas y a otros molestos insectos). Años más tarde se sumaría la bendición de los animales domésticos, al convertirse San Antón en su patrón (por su condición de eremita, estando rodeado de numerosos animales que acudían a él durante sus oraciones).
Todo
parece indicar que la fundación del antiguo Hospital de San Antón se realizaría durante el reinado de Alfonso X
(1252-1284), quien establece una encomienda en el hospital, es decir, sus
empleados estaban exentos de impuestos, milicia y otras cargas por privilegio
de los reyes de Castilla (lo cual sería refrendado, al menos, hasta el reinado
de Felipe IV). El hospital tenía su juez apostólico, comendador de la Orden de
Freyres Quemados, demandaderos, colectores, criados y familiares para el cobro
de rentas, frutos, diezmos y limosnas… todo lo cual demuestra la gran
importancia que tuvo dicha institución.
En
1609 aún existía la Cofradía de San Antón, con sede en la iglesia de San
Lorenzo, si bien por aquella época la fundación hospitalaria ya no existía
(desconociendo cuando se produce su extinción). A partir de este momento, y de
forma progresiva, se procedería al desvalijamiento de la institución, pasando
sus bienes muebles a la iglesia parroquial (y siendo adquirido el antiguo ediificio
por parte de la familia Rivera, quienes lo rehabilitarían como vivienda
particular).
De
hospital quedan algunos restos en la calle Afán de Rivera, en deficiente estado
de conservación. Se trata de una construcción de dos alturas, con escasos vanos
al exterior, que destaca por su portada principal hecha en sillería: de dos
cuerpos, el inferior presenta un vano adintelado de ancho dovelaje castellano,
enmarcado por alfiz, que destaca por la original forma de encajar las dovelas
de su dintel, mediante la combinación machihembrada de lóbulos (esquema
compositivo que se repite en la portada de los pies de la iglesia de San
Lorenzo); en su clave se dispone el anagrama de Jesucristo (IHS), con el escudo
de la Orden (la cruz en Tau), y tres pequeños roleos góticos. Su cuerpo
superior, flanqueado por finos baquetones, presenta una ventana adintelada
rematada con crestería gótica.
En
un lateral de la fachada, oculta por capas de cal y transformada en una pequeña
ventana, se encuentra una segunda portada adintelada con los escudos de la
orden a ambos lados, de menor tamaño y que posiblemente funcionaría como puerta
de servicio.
Al
interior sobresale por la presencia de un gran patio columnado, fechado hacia
el siglo XV, con pilares ochavados de capitel trapezoidal, sobre los que apean
zapatas de madera. Muy interesantes son las crujías con alfarjes de madera, en
donde aún quedan restos de policromía con motivos góticos (los cuales se pueden
relacionar con las pinturas del sotocoro de San Lorenzo). En un ángulo del
patio se sitúa la caja de escalera, con una doble arcada sobre columna toscana
y presidida por el escudo heráldico de los Rivera (siendo ya una construcción fechada
entre los siglos XVI-XVII).
Como
era frecuente en este tipo de instituciones, todo hace pensar que esta
institución tendría capilla. Posiblemente sería un templo de una nave, que se
cubriría con alfarje de madera (a excepción de su capilla mayor, que podría
hacerlo con bóveda de piedra). Posiblemente esta cubierta sería el alfarje que
actualmente se localiza en el sotocoro de la iglesia de San Lorenzo, pieza
mudéjar posiblemente del siglo XV que sería reaprovechada en este lugar al
clausurarse el hospital (lo que explica la libre disposición de algunas tablas,
entre las cuales se encuentra la cruz en tau y la imagen de San Antón),
complementándose con nuevas piezas (especialmente en el lado derecho, en donde
se aprecia un diseño unitario).
Posiblemente
también de este antiguo hospital sería la imagen de San Antón que se localizaba
en el desaparecido retablo mayor de la iglesia de San Lorenzo y que, según el
testimonio oral de Francisca Fernández Leiva (“Paca, la Campanera”),
acompañaría a las imágenes de San Lorenzo, San Juan de Mayo, San Rafael, la
Purísima Concepción y el Cristo del Soldado (todas ellas igualmente procedentes
de diversos lugares de la ciudad). Sabemos que la escultura de San Antón está documentada aquí desde
1583, pues en ese año el entallador Marcos Hernández se obliga a labrar una
escultura para Villacarrillo similar a la existente aquí.
En la cercana ciudad de Baeza existía otro convento-hospital dedicado a San Antón, del que aún quedan restos, localizados junto al Paseo de la Constitución, y que actualmente alberga el archivo y biblioteca municipales.
